R.C.D.Mallorca ; Un problema de (f√ļtbol) base

11 julio 2013 | Por lorenzo | Categoria: Real Mallorca

Llegó Serra Ferrer al Real Mallorca. Y con él, su discurso de un proyecto ilusionante sostenido en la cantera. Nutrirse de los frutos de Son Bibiloni se aventuraba fundamental en el contexto de quiebra económica en que malvivía el club. Y en su primera temporada la cosa, pese a los apuros finales, medio funcionó. Al fin y al cabo, la generación se estaba acabando de gestar a su llegada era realmente buena. Tejera, Pina, Pereira, Ximo o Kevin, integrantes posteriormente de la primera plantilla, militaban por aquel entonces en el filial. Y otros como Sergi Enrich, Xisco Hernández, Tomeu Nadal o Truyols, aunque no llegaran finalmente, parecían tener antes sí un futuro muy prometedor. Como digo, la hornada en aquella época era realmente buena.

 

El problema es que apenas fue un oasis. La cantera mallorquinista, y balear en general, jam√°s ha sido excesivamente prol√≠fica. Los jugadores que han surgido de las islas para afianzarse en Primera Divisi√≥n (observen que ni siquiera uso el verbo ‚Äútriunfar‚ÄĚ) en, pongamos la √ļltima d√©cada, se pueden contar con los dedos de las manos. Voy m√°s all√°: Ser√≠a realmente dif√≠cil componer una selecci√≥n Balear utilizando s√≥lo jugador en la √©lite. Y ah√≠ radica problema del proyecto so√Īado por Serra Ferrer, puesto que si la ascensi√≥n y estabilizaci√≥n de jugadores en la primera plantilla ha sido siempre puntual, no se iba a convertir en un hecho s√≥lo con anunciar un proyecto de cantera. Para eso hac√≠a falta un proyecto con pilares maestros, una inversi√≥n casi a fondo perdido y tiempo suficiente como para que diera sus frutos.

Una cantera encuentra similitud en un r√≠o que contiene oro. Hay que saber encontrar con paciencia las pepitas a base de filtrar y filtrar arenisca para, en muchas ocasiones, marcharse a casa con los bolsillos vac√≠os. Uno no lo va a encontrar s√≥lo con propon√©rselo. Primero hay que saber d√≥nde buscar, y posteriormente saber c√≥mo filtrarlo. Pero sucedi√≥ que en el Mallorca la paciencia no entr√≥ en la ecuaci√≥n y se desearon resultados r√°pidos, tanto por parte de la directiva del club como de la afici√≥n. As√≠, empezaron subir al primer equipo jugadores a√ļn en fase de formaci√≥n o sin la calidad suficiente como para mantenerse, algo de lo que Caparr√≥s tuvo bastante culpa. El entrenador de Utrera es muy dado (lo podr√©is observar en toda su trayectoria) a abrirle la puerta del primer equipo a los canteranos. De su mano debutaron: √Ālvaro, Marc Fern√°ndez, Charlie, Uche, Pablo Mar√≠, Nico, Company, Abd√≥n, Brandon y Cristeto (estos dos √ļltimos a√ļn siendo juveniles). Ninguno de ellos, salvo en el caso de √Ālvaro, la ni√Īa de los ojos de Capa, tuvo la m√°s m√≠nima continuidad. Da la sensaci√≥n de que se les probaba ‚Äėal tun tun‚Äô, tentando a la suerte, a ver si alguno de verdad demostraba ser bueno, cuando en realidad deber√≠an ganarse ellos mismos los minutos en el primer equipo tirando abajo la puerta. Algo que no estaba sucediendo, puesto que el equipo filial demostraba semana tras semana estar a√ļn muy verde. Y que conste, a nadie m√°s que a mi le gustar√≠a que los chicos de Son Bibiloni acabaran jugando en el primer equipo, pero todo a su debido tiempo y s√≥lo si han demostrado merecerlo.

Adicionalmente, existe un problema sintom√°tico que atiende muy poco a planificaciones: La fuga de talentos. La fiebre del oro que es el f√ļtbol formativo ha llevado a que cada vez m√°s se busque en r√≠os ajenos, cada vez m√°s cerca del nacimiento del r√≠o. Temporada tras temporada vuelan j√≥venes valores a tierras que consideran m√°s pr√≥speras. No se van a cualquier lugar, claro, suelen hacerlo a clubes con estructuras mucho m√°s s√≥lidas en categor√≠as inferires. Clubes que pueden dedicar m√°s dinero a la captaci√≥n y manutenci√≥n de esos j√≥venes futbolistas, que pueden permitirse dedicar un importante porcentaje de sus ingresos a invertirlo en su cantera. Porque no nos enga√Īemos, para que surja de La Mas√≠a un Messi o un Iniesta ha hecho falta que el Barcelona captase, probase y desechase a docenas y docenas de canteranos. Y para eso hace falta dinero.

Tampoco existe en la isla un gran sentimiento de pertenencia, un factor que en otros lugares favorece a la retenci√≥n de j√≥venes valores. El orgullo de jugar en el equipo de tu ciudad o tu tierra, m√°s all√° de las ofertas externas, se da m√°s bien poco en Mallorca. Y es que la cantera es un reflejo de la sociedad futbolera. En Mallorca y en el Mallorca, la sensaci√≥n de arraigo se da en muchos menos casos, qui√©n sabe si herencia cultural de tantos pueblos y civilizaciones que han ido y venido en nuestras islas. As√≠, el atractivo que supone llegar alg√ļn d√≠a al primer equipo, el est√≠mulo que supone para los muchachos mallorquines llegar a defender ese escudo alg√ļn d√≠a, es un aliciente menos convincente que portar el de Real Madrid o Barcelona, por no hablar del econ√≥mico.

Un proyecto de cantera es un plan a largo plazo. Unas estructuras s√≥lidas trabajadas con los a√Īos que permitan a los que tienen talento llegar a la √©lite. Un triste desfile de jugadores desilusionados por no haber llegado arriba, pero siempre necesario en la criba por encontrar las pepitas de oro. El resto, darle minutos a jugadores para ponerse medallas, valorar si tal jugador que era m√°s bien normal en el filial podr√≠a jugar en el primer equipo, o criticar ante los medios que no te han abierto unas puertas que deber√≠as haber derribado t√ļ mismo, es puro humo.

___________________________________ Nota: Decid√≠ escribir este post por varios motivos. El primero, la noticia que Jo√°n Barber√° publicaba ayer seg√ļn la cual el Bar√ßa quiere fichar a Joan Campins, lateral del Mallorca B. El segundo, la monta√Īa de opiniones, tanto de aficionados como de informadores (me incluyo en ambas categor√≠as) sobre qu√© jugadores deber√≠an renovar y/o jugar con el primer equipo. Yo mismo opinaba hace no mucho que Nico Fern√°ndez y Xisco Hern√°ndez, ambos mediapuntas del Mallorca B, deb√≠an tener sitio en el primer equipo. Hoy uno juega en La Hoya de Lorca y el otro en el Lleida, ambos en Segunda Divisi√≥n B.

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