Ca√≠dos en la trampa ……

8 marzo 2013 | Por lorenzo | Categoria:
Una vez m√°s recibo un mensaje trampa en mi m√≥vil:‚Äúacabo de fichar por tal equipo, el sue√Īo de toda mi vida se ha hecho realidad. Mi hijo de 9 a√Īos jugar√° la pr√≥xima temporada en el mejor equipo del mundo. Te escribo para agradec√©rtelo porque en parte tu fuiste el primero que apostaste por mi hijo y siempre le has ayudado tanto. Tu eres el primero en saberlo‚ÄĚ
 
La primera reacción es positiva porque ciertamente va a jugar en un gran equipo pero luego, cuando miras a tu alrededor te encuentras las mismas historias repetidas una y otra vez con finales muy penosos.
 
¬ŅPor qu√© digo que es una trampa?
Porque este equipo que te ha fichado tiene un objetivo muy pobre para tu hijo: ganar a sus rivales y seguir teniendo el prestigio que est√° obligado a mantener como sea. Tiene que ser el mejor a√Īo tras a√Īo y cada partido es un reto para el Club. Si no gana queda manchada su imagen.
 
¬ŅC√≥mo act√ļan?
Se dedican a buscar jugadores por todas partes destrozando el trabajo que realizan otros clubes, prometi√©ndoles el sue√Īo de su vida. Pero es una trampa porque todas esas promesas no se llegan nunca a cumplir y cuando estos jugadores ya no sirven para sus ambiciosos objetivos, el pulso no les tiembla y se deshacen de √©l porque hay otros que pueden serles m√°s √ļtiles y de nuevo empieza el ciclo con nuevas promesas hasta que lo despiden y reciben a otro.
 
Y t√ļ, como padre, que me escrib√≠as tan ilusionado, te quedas con las manos vac√≠as, con la verg√ľenza de haber pasado sin pena ni gloria por ese club de los sue√Īos y habiendo perdido un tiempo de infancia dif√≠cil de recuperar, destrozado, con la lecci√≥n bien aprendida de no caer en este mismo error nunca m√°s.
 
¬ŅHan perdido un tiempo de su infancia?
S√≠, muchos de estos ni√Īos ya no tienen tiempo de jugar, se han metido en un buen l√≠o. Un taxi les recoge en su casa (menudo lujo) para realizar 3 √≥ 4 veces a la semana un traslado hasta la fabulosa ciudad deportiva para participar en un simple entrenamiento que no difiere mucho de lo que ya estaba haciendo en su club. A la vuelta, ya solo tiene tiempo de cenar y acostarse. Y eso los 365 d√≠as del a√Īo, con 9 a√Īos. Y a esto, le sumas la presi√≥n de la competici√≥n. Si no juegas bien, sabes que tienes los d√≠as contados. Siempre nuevos chicos a prueba que juegan en el mismo puesto que tu hijo, etc.
 
¬ŅDonde est√° la trampa?
Como te lo dan todo gratis, tu tienes que aguantarlo todo porque los padres no pintan nada en todo esto. Como si se tratara de profesionales. Y son ni√Īos. Si no te gusta, tienes que ser valiente e irte pero no hay narices para hacerlo. Uno se calla y empieza el sufrimiento. Est√°s completamente en sus manos y lo peor de todo es que no existe un compromiso por su parte para mantenerte. El d√≠a que no sirvas, te echan, sin m√°s. Esperan al final de la temporada, por educaci√≥n, pero te tienes que ir. Y tu ya sabes que esto puede pasar.
 
Dicen que los ni√Īos aprenden m√°s jugando en estos equipos pero es mentira. Artur, un gran portero de la Fundaci√≥n Marcet, pas√≥ por este trauma. Le fich√≥ un gran equipo y aunque intentamos explic√°rselo, cay√≥ en la trampa. Hoy, al cabo de dos a√Īos, ha conseguido liberarse. Los padres decidieron sacarlo de all√≠ porque no estaban de acuerdo con lo que estaba pasando: los entrenadores trataban a su hijo como si fuera un jugador profesional, el vocabulario dejaba mucho que desear y ellos no estaban dispuestos a permitir que la educaci√≥n que le estaban dando en casa quedara destrozada por unos se√Īores que todo esto les da igual, que tienen un √ļnico objetivo que es ganar y colgarse una medalla que les permita ir subiendo en el enga√Īoso camino de la competici√≥n.
 
Quiz√° os puede ayudar a entenderlo mejor si os explico que los padres estaban cansados de recoger a su hijo al final del partido habiendo jugado media parte y tocado dos veces el bal√≥n con el pie (es portero). Estos super equipos han fichado lo mejor del pa√≠s y los rivales no tienen nada que hacer (con pocas excepciones) con lo que es bastante normal ganar por goleada. Ya me dir√°s que puede aprender un ni√Īo que toca dos balones con el pie durante todo un partido, s√°bado tras s√°bado. Qu√© ilusi√≥n puede hacerle ir a jugar los partidos si no existe un m√≠nimo de igualdad. D√≥nde est√° el esfuerzo, d√≥nde est√° la superaci√≥n. No existen porque el objetivo es ganar. Da igual lo que el ni√Īo sienta o necesite. Yo tengo que subir escalones hasta llegar a lo m√°s alto del f√ļtbol. El protagonista no es tu hijo sino yo, el entrenador, la instituci√≥n.
 
¬ŅEntend√©is por qu√© es una trampa?
Los padres de Artur decidieron sacarlo de allí y ahora está feliz, en un equipo donde tiene que luchar para conseguir ganar, donde se pierde y no pasa nada.
 
A este ni√Īo de 9 a√Īos que acaba de entrar en este gran equipo, le deseo lo mejor. Mientras lo utilizan para sus objetivos personales, otros ni√Īos en el mundo que no tienen todav√≠a esa calidad siguen trabajando duro para mejorar con el mismo sue√Īo de llegar a ser futbolistas profesionales. Con el tiempo, al estar libres de presiones, al tratarlos como ni√Īos, al tener que superarse constantemente porque cada partido tiene un grado de dificultad muy grande, esos ni√Īos llegar√°n a cadetes y ser√°n los que realmente sustituir√°n al de 9 a√Īos que entra con toda la ilusi√≥n pero que est√° completamente quemado por su club. No ha crecido al mismo ritmo que los dem√°s ni√Īos y sus cualidades que eran superiores a las de tantos ni√Īos se han equiparado o han sido superadas con creces. Se ha quedado estancado.
 
Esta es la raz√≥n por la que afirmo que esto es una trampa. Luego dir√°n que a tu hijo le ha faltado un poco de suerte, que le falta tal o cual cualidad para seguir en el equipo pero la culpa de este nuevo fracaso es de ellos y no de tu hijo. Sin embargo, es tu hijo el que lo va a pagar. Y todo esto no sale nunca a la luz. Pero eso es as√≠. No podr√≠a escribir este art√≠culo si no tuviera la confirmaci√≥n de tantos jugadores a los que aprecio mucho que se han quedado sin su sue√Īo porque han ca√≠do en la trampa de los equipos grandes.
 
Marc, Luis, Alex, Dani, Armand, Arnau, son los nombres propios de algunos de los chicos que han pasado por la Fundaci√≥n Marcet y que entraron en un club grande muy pronto, que me escribieron una carta o me llamaron como t√ļ hoy est√°s haciendo. Me agradec√≠an el trabajo que se hab√≠a hecho con su hijo y comentaban que empezaban una nueva etapa. Hoy en d√≠a estos ni√Īos ya no est√°n en este club, los han echado a todos. Ahora te toca a ti vivir esa penosa experiencia que quiz√° te puedes ahorrar si tienes un poco de sentido com√ļn. (Javier Marcet)

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