El dopaje es m√°s que trampa: es fraude

23 enero 2013 | Por lorenzo | Categoria:

La visi√≥n que tiene el p√ļblico global sobre el tema de dopaje es de trampa y drogas, principalmente. En lo primero estoy de acuerdo: el dopaje es una trampa. Se trata, a grandes rasgos, de conseguir un objetivo superior al que nuestro cuerpo y nuestro entrenamiento nos permiten. Pero m√°s que con trampa, la palabra dopaje ha de ser relacionada con fraude. Por trampa deportiva puedo entender un hecho inmediato; es decir, un penalti simulado, un gol con la mano, un intento de salida nula, un atajo en una carrera, etc. Son hechos juzgados por un √°rbitro al instante y, gracias a la tecnolog√≠a, incluso rearbitrados. Esto retrata al deportista que lo comete como tramposo para lograr el √©xito en una acci√≥n puntual en un determinado momento, contemplable a simple vista por el p√ļblico, en ocasiones sin premeditaci√≥n y con sanciones regladas en el propio deporte. En numerosas ocasiones, el propio deportista se retrata.

¬†El dopaje es un escal√≥n superior: no se est√° dopado un instante o un segundo, se est√° dopado a lo largo de una competici√≥n entera o a lo largo de un per√≠odo de entrenamiento de semanas, meses, a√Īos‚Ķ El dopaje adultera una competici√≥n desde antes de la salida o pitido inicial.

Ante el hecho de que un deportista no hace una trampa, sino que accede al nivel de fraude, la visión del deportista fraudulento ha de ser asociada con elementos legales del derecho civil o penal como el robo, la extorsión, el tráfico de influencias o el cohecho. Un deportista dopado que logra una victoria o éxito está vulnerando los derechos de los otros competidores, ganando para sí los momentos, los podiums, la gloria y, lo más importante a la hora de cometer este fraude, el dinero. El dinero es, en el alto rendimiento, el que lleva al dopaje. Todos queremos ganar más dinero, algunos de forma lícita, otros no. Ante esto, mi visión del dopaje es antropológica: un porcentaje de la población comete delitos, pues lo mismo ocurre en el deporte, la política o la economía. Son fraudes y han de verse moralmente desde un mismo punto de vista.

Por otro lado, nos llenan los o√≠dos hablando del dopaje como riesgo para la salud de los deportistas, pero nadie habla del riesgo de correr 250 kil√≥metros a la semana en un maratoniano o de levantar cargas m√°s propias de bestias en el gimnasio, de tener unos niveles de grasa corporales de enfermo, etc. El deporte de alto rendimiento no es extremadamente perjudicial para la salud, pero deja secuelas f√≠sicas. Las sustancias dopantes son en su inmensa mayor√≠a medicamentos creados para una determinada enfermedad. Los deportistas que las consumen estar√°n (quiero creer) supervisados por un m√©dico, que no querr√° que un cliente sufra alg√ļn tipo de patolog√≠a o incluso la muerte por culpa de su trabajo (remarco la palabra cliente ya que entiendo que aunque el m√©dico proponga, es el deportista quien dispone). Si un deportista se autoprescribe sustancias prohibidas, aparte de fraude puede llegar a perder el control de la situaci√≥n y entonces s√≠ jugar con su vida.

Al enfocar el tema salud y dopaje hay otro √°mbito donde s√≠ es aplicable. Hablo del uso de sustancias calificadas como dopaje y destinadas al culto al cuerpo. Vivimos en la sociedad del culto al cuerpo. Males como la anorexia, entendidos como enfermedad mental [trastorno de conducta alimentaria], son hoy d√≠a comprendidos y tratados. Puede ser que la visi√≥n que se necesite del uso de estas sustancias por v√≠ctimas del culto al cuerpo sea similar. El uso de sustancias prohibidas cuyo √ļnico objetivo es conseguir ponerse m√°s fuerte, m√°s grande, m√°s definido, intenta saltarse los pasos intermedios de un desarrollo f√≠sico bello, solo por mirarse al espejo o ser vistos, pero evitando parte del sufrimiento del entrenamiento. El problema ocurre al superar el l√≠mite normal de cada persona. Todos tenemos un l√≠mite sano de estado de forma o crecimiento muscular. A partir de ah√≠, nuestro cuerpo est√° trabajando por encima de sus posibilidades. A esto tambi√©n hay que a√Īadir que la gente que recurre a dichos m√©todos est√° supervisado por otros consumidores o por gente sin estudios, lo cual puede llevar a riesgos f√≠sicos.

A la hora de tratar el dopaje hay que diferenciar entre fraude y enfermedad mental. Fraude por la consecuci√≥n de algo que no merezco, a costa de otros. Enfermedad mental al recurrir a sustancias prohibidas (generalmente conseguidas de manera ilegal) cuyo √ļnico objetivo es verme frente a un espejo. Los primeros cometen fraude; los segundos est√°n enfermos.

* √Āngel David Rodr√≠guez es campe√≥n y ‚Äėrecordman‚Äô espa√Īol de los 100 metros lisos.

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