Lo que un padre puede destruir (sin darse cuenta)

23 diciembre 2012 | Por lorenzo | Categoria:
Aitor (utilizar√© nombres diferentes a los reales) es un chico de 12 a√Īos encantador. Recuerdo que lleg√≥ hace dos a√Īos de la mano de su padre que me cont√≥ que ven√≠a de un club que no comprend√≠an a su hijo y donde estaba perdiendo el tiempo. No s√© qu√© me cont√≥ de enga√Īos y desenga√Īos que no entend√≠ muy bien y que ahora comprendo mejor.
 
Normalmente cuando un padre te empieza a contar que su hijo ha sufrido mucho en el otro equipo dejándolo de vuelta y media, hay que ponerlo en pausa hasta poder tener la versión de la otra parte porque sueles llevarte muchas sorpresas.
 
Pusimos a prueba a Aitor y, efectivamente no lo hac√≠a mal. Empez√≥ a jugar en el equipo B durante toda la temporada. A los partidos y tambi√©n a los entrenamientos lo llevaba su madre, una mujer encantadora que cuidaba muy bien a sus dos hijos. Muy agradable de trato y muy alegre pese a tener bastantes dificultades familiares. El padre, trabajaba y hac√≠a muchas horas y justo en los horarios en que el ni√Īo hac√≠a su deporte. Casi no le ve√≠amos.
 
Todo iba viento en popa y Aitor, que tiene buenas cualidades para la pr√°ctica del f√ļtbol fue mejorando much√≠simo y este a√Īo ha pasado al equipo A. El ni√Īo estaba encantado y muy ilusionado por jugar en el primer equipo.
 
Este a√Īo, el padre dej√≥ su trabajo por baja laboral y empez√≥ a acompa√Īar a su hijo a los entrenamientos y a los partidos. Dejaba a Aitor en los vestuarios y se iba a un supermercado a comprar unas cervezas. Beb√≠a bastante. Luego iba comentando muchas tonter√≠as a los dem√°s padres. Criticaba al equipo diciendo que no jugaban bien (el equipo est√° entre los tres primeros de la tabla con opciones a subir a la m√°xima categor√≠a) que no le pasaban a su hijo, que jugaba poco, que tal y que cual. Total que los otros padres se empezaron a sentir inc√≥modos y fueron al coordinador para explicarle que no les hac√≠a ninguna gracia un padre as√≠ en el equipo ya que hab√≠a muy buena sinton√≠a entre los dem√°s padres y no quer√≠an que se estropeara por culpa de un padre que estaba desafinando much√≠simo.
 
Intentamos acercarnos a él para decirle que en la instalación no bebiera cerveza y que si tenía alguna cosa que comentar porque no le gustaba, que estábamos dispuestos a escucharle y a cambiar si realmente lo estábamos haciendo mal.
 
El padre empez√≥ hablando de f√ļtbol, de c√≥mo hab√≠a que hacer para no perder los partidos (en toda la liga se han perdido dos partidos). Le aclaramos que nosotros de f√ļtbol no ten√≠amos que hablar con √©l, que se limitara a su funci√≥n de padre porque si permiti√©ramos a los padres hablar de f√ļtbol, podr√≠amos tener tantas opiniones deportivas como padres hay en el equipo.
 
A nosotros nos daba mucha pena por Aitor, porque él lo estaba pasando genial y no tenía ninguna pega en el equipo. Estaba orgulloso de poder estar en el equipo de más nivel y disfrutaba en los entrenamientos y en los partidos. Era el padre el que se estaba inventando todo aquello.
 
Hacía poco, un entrenador me comentaba sobre su equipo que los chavales que tenía eran todos muy buenos chicos pero los que lo estropeaban todo eran siempre algunos padres. Aquí estaba pasando algo parecido.
 
Quiz√°, el padre de Aitor, estaba pasando un mal momento con el trabajo y se desahogaba de alguna forma con el f√ļtbol de su hijo. Posiblemente ten√≠a alg√ļn otro problema que no conocemos pero la verdad es que era necesario separar a este padre del grupo. Cuando algo est√° podrido, es importante apartarlo para que no se pudra todo lo dem√°s. Era urgente.
 
Al padre, le hicimos ver que estaba estropeando la ilusión de su hijo y que pensara bien lo que estaba haciendo. Que no se podía jugar con los hijos de forma tan irresponsable y que cambiara de actitud.
 
Sin embargo, el decidi√≥ pedir la baja para llevarlo a otro equipo. ‚ÄúHay un mont√≥n de equipos que quieren a mi hijo‚ÄĚ. Nosotros pens√°bamos que con la calidad que tiene el chico, es normal que otros equipos lo acepten r√°pidamente pero, claramente, Aitor no se quer√≠a ir. Estaba muy bien con nosotros.
 
El chaval se pasó una semana entera llorando porque quería seguir en el equipo.
 
Luego descubrimos que a su hijo le había contado que nosotros no queríamos que estuviera en el equipo para que su hijo nunca le pudera recriminar que la culpa era suya (del padre). Utilizó la situación para hacerle creer a su hijo que la culpa era nuestra y no de él.
 
Al cabo de una semana, apareci√≥ el chaval para despedirse de sus compa√Īeros. Cuando vino a saludarme yo le dije en privado que est√°bamos encantados con su trabajo y con su comportamiento y que ten√≠a la puerta abierta para volver cuando quisiera. Es m√°s, le comentamos que si convenc√≠a a su padre, pod√≠a seguir.
 
Al d√≠a siguiente ante el asombro de todos, se present√≥, se cambi√≥ y empez√≥ el entrenamiento. Fui a saludarle con alegr√≠a y le pregunt√© c√≥mo es que estaba aqu√≠. √Čl me contest√≥ que hab√≠a convencido a su padre. La sorpresa fue que el padre estaba all√≠ como si no hubiera pasado nada.
 
Hablamos con el padre para decirle que su hijo era bien venido pero que √©l no pod√≠a estar en la instalaci√≥n porque su comportamiento no era adecuado y no quer√≠amos tener ning√ļn tipo de problema. El padre dijo que esto era imposible y que si no le dej√°bamos acompa√Īarle, que no se quedaba. Cogi√≥ de nuevo al ni√Īo y le dijo: ves, no quieren que nos quedemos. Y entonces tuvimos que dejar de nuevo claro que s√≠ quer√≠amos que estuviese pero su padre no pod√≠a estar en la instalaci√≥n. La culpa de que √©l dejara la instituci√≥n no √©ramos nosotros sino √©l.
 
 
Intentamos ser delicados y no decir nada m√°s que pudiera afectarle a Aitor, bastante disgusto se llevaba. Mientras, padre e hijo se alejaban de la instalaci√≥n y nos quedamos muy tristes ¬ŅHasta d√≥nde podemos llegar los padres? ¬ŅNos damos cuenta de lo que podemos da√Īar a nuestros hijos con nuestra actitud y nuestros vicios? ¬ŅQu√© m√°s pod√≠amos haber hecho para ayudar al chaval? Un sentimiento de impotencia nos llenaba el cuerpo y prometimos que escribir√≠amos el suceso para que a alg√ļn otro padre pudiera servirle de reflexi√≥n.
Fco. Javier Marcet

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