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Un derby desigual: nunca ganó el Baleares en campo del Mallorca

En realidad el gran enemigo regional del Mallorca nunca fue el Atlético Baleares, sino el Constància, pero en 1945 un desafortunado arbitraje del catalán Cruellas en el campo de Buenos Aires separó sus caminos para siempre y en Son Canals advirtieron la posibilidad de tomar el relevo.

Mallorca y Atlético Baleares se midieron por primera vez sobre un terreno de juego siendo ambos equipos de Segunda División el 9 de diciembre de 1951. Ganó 0-2 el Mallorca e inauguró una estadística de neta superioridad bermellona. No han sido demasiado frecuentes las victorias rojillas en territorio blanquiazul, pero destaca un dato que debería aterrorizar al Atlético Baleares antes de pisar Son Moix: jamás en su historia ha vencido en terreno mallorquinista.

Salvo su esporádica aparición conjunta en Segunda División en 1951, Mallorca y Atlético Baleares han seguido casi siempre caminos muy diferentes. y si han vuelto a encontrarse ha sido indefectiblemente en épocas de vacas flacas para ambos. El pico máximo de rivalidad se produjo en la década de los 70, en el inicio de un mutuo descenso a los infiernos que llevó al entonces alcalde de Palma, Paulino Buchens, a sugerir que ambos se fusionaran para resolver sus problemas económicos. De todos modos no había sido la primera vez que surgía la idea. En la década de los 40 el proyecto estuvo a punto de convertirse en realidad, pero en el último momento el presidente del Mallorca Lluís Sitjar lo abortó porque se negó a cambiar el color de los pantalones del equipaje.

Guiem Ginard y Jeroni Petro fueron quienes más alimentaron el morbo de la rivalidad. En especial el presidente del Atlético Baleares, que en 1976 llegó a admitir en la prensa que había primado con 40.000 pesetas al Constància para que ganara al Mallorca «porque no queremos que suban».

Petro consiguió su propósito y el Mallorca perdió el ascenso a Segunda División en la última jornada, por lo que ambos equipos fueron reubicados en el Grupo II de la recién estrenada Segunda División B, donde vivieron un drama que llevó a los mallorquinistas a encerrarse en el vestuario y a los balearicos a subsistir gracias a las aportaciones económicas de su presidente.

Pablo Porta salvó al Mallorca de la desaparición en el verano de 1978 concediéndole un crédito de 8 millones de pesetas bajo la condición de que Miquel Contestí lo avalara personalmente, y Jeroni Petro, astuto, aprovechó la circunstancia para conseguir un trato similar para el Atlético Baleares. Fue la última vez que ambos clubes se sentaron a la misma mesa en igualdad de condiciones.

Tras la marcha de su polémico presidente el Atlético Baleares inició un rápido declive que le llevó a Regional Preferente, mientras que el Mallorca, con Contestí, tardó solo cinco años en volver a Primera División. Antes de eso, sin embargo, tuvieron oportunidad de volver a medirse sobre un terreno de juego en cuatro ocasiones más, dos en cada campo. El Atlético Baleares ya no volvió a ganar nunca más al Mallorca. Su último triunfo había sido en 1977.

La última vez que los blanquiazules habían pisado terreno mallorquinista fue el domingo 25 de mayo de 1980. Al Mallorca le bastaba un punto para ser campeón de Tercera y lograr el ascenso matemático a Segunda B y su vecino tuvo que soportar ser testigo de las celebraciones, aunque se negó a ser convidado de piedra y arrancó del Lluís Sitjar un empate a uno que mantuvo con el corazón en un puño a toda la grada hasta que el árbitro pitó el final. El Atlético Baleares fue esa temporada el único equipo de toda la Tercera División Balear capaz de puntuar en territorio bermellón.

Han pasado casi 38 años. En ese tiempo el Baleares dio un par de veces más con sus huesos en Regional y el Mallorca llegó a ser campeón de España. El domingo volverán a encontrarse. Como siempre, en horas bajas.

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