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Pep Alomar: «Es lícito hablar con los técnicos, pero no hacer este montaje mediático»

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¿Cómo ha sido su experiencia en Abu Dabi?

-Muy bonita. Era una faceta de mi vida que me faltaba pasar como profesional del fútbol. Descubrir nuevas sensaciones en otro país. Es un lugar virgen en el sentido de la metodología. Ayudé en un club de Primera en el que invierten mucho dinero en el fútbol formativo porque el noventa por ciento de los jugadores son locales. Solo permiten dos extranjeros y un asiático.

¿Y ahora qué?
-Me han ofrecido la posibilidad de seguir un año más en el Baniyas y seguramente aceptaré. Entrenaré al equipo sub´19, que es donde están los buenos jugadores. Trabajaré con futbolistas de esta edad. No es uno de los grandes clubes de allí, pero han hecho una ciudad deportiva de siete campos de hierba natural y están invirtiendo mucho dinero. Luis García es el entrenador del primer equipo, y los fisios también son españoles. Hay un equipo en el que me siento muy a gusto.

Allí los entrenadores españoles están muy cotizados.
-Sí, estamos muy valorados. Los éxitos europeos de los equipos españoles tienen mucha repercusión allí. Y a nivel personal quiero pensar que mis cinco años en la Academia del Barcelona también han tenido peso para trabajar allí.

¿Por qué se fue del Mallorca?
-Era ayudante de Miquel Soler durante la pretemporada y quise dar otro paso. Había sido siempre ayudante o preparador físico, pero mi vocación era la de ser entrenador. Siempre lo tenía en la cabeza. Cuando Miquel Àngel Nadal me propuso ser ayudante de Soler me pareció bien. Pero al cabo de un mes de empezar no me sentí a gusto. No me llenaba. Tengo 48 años y quería ser primer entrenador o buscar otro perfil de trabajo. No estaba motivado y hablé con Nadal. Dejé el Mallorca sin tener otra cosa y al cabo de dos meses surgió la opción de Abu Dabi.

¿Con Soler tenía buena sintonía?
-Sí, con él no tuve ningún problema. Simplemente, la vida te lleva a tomar determinadas decisiones.

Por aquella época usted ya se había distanciado de Llorenç Serra Ferrer.
-A ver. Yo pasé quince años con Serra, compartimos cinco años en el Betis, cinco en el Barça y dos en Grecia, y tuve una amistad con él. Cuando empezamos en el Mallorca yo era preparador físico con Laudrup y tenía que ser fiel a la persona con la que compartía el día a día. No es que me distanciara de Serra, es que yo soy un profesional independiente y me focalicé hacia Laudrup. Para mí lo importante era que él estuviera satisfecho con mi trabajo. Serra siempre me ha valorado muy bien, es el entrenador más capacitado de todos con los que he trabajado y me sabe mal que haya pasado todo este proceso. Sé que si él hubiera seguido con su carrera de entrenador todavía seguiría. Si uno monta un restaurante y no tiene ni idea, lo normal es que fracase. En este sentido, con Serra hubo un distanciamiento, pero provocado por la naturaleza de nuestros trabajos. Pero sigo en contacto con él y bien.

Quizás el gran error de Serra fue apartarse de los banquillos, que es lo que él dominaba, para volcarse en la gestión de un club.
-Exacto. Seguro que si hubiese seguido más años, habría aprendido. Pero estaba bajo mucha presión. Cuando él compra el Mallorca lo hace con el corazón y es una pena lo que pasó porque no hay nadie con su experiencia.

¿Todos aquellos problemas le cambiaron el carácter? Son muchas personas con las que acabó distanciándose.
-Eso nos pasaría a todos cuando tienes tanta responsabilidad. Y cuando además has puesto mucho dinero y te juegas tu patrimonio. Es muy difícil.

«Me fui del Mallorca porque no me llenaba lo que hacía. Quería ser primer entrenador»

Dice que mantiene el contacto con él. ¿En qué anda ocupado?
-En sus negocios, el hotel rural y disfrutar de la familia. De lo que estoy seguro es de que no dejará el fútbol. Le conozco y necesita el fútbol. En diciembre tuvo una opción de volver al Betis y no me extrañaría que en el futuro volviera.

La pasada temporada Javier Olaizola y usted se hicieron cargo de un Mallorca que agonizaba y obraron el milagro de la permanencia. ¿Cómo recuerda aquellas últimas tres jornadas de Liga?
-Recuerdo que fueron tres partidos de mucha pasión. Hicimos mucho hincapié en la motivación porque con solo tres partidos por delante no tenía sentido hacer cambios técnicos o tácticos. Se trataba de hacer ver a cada futbolista que detrás tenían una trayectoria, una familia, una afición. Les preparamos vídeos con mensajes de sus familiares e hizo efecto. Siempre me ha gustado la motivación. Con Serra en el Betis trabajábamos ese aspecto antes de partidos importantes y siempre con éxito. Hay que tener mano izquierda, gestionar las emociones de los jugadores. Y en eso Serra era un experto. Yo aprendí mucho de él y lo puse en práctica con Olaizola, que es otro motivador. El jugador debe saber que se puede equivocar, pero que no puede faltar la lucha y la intensidad.

Aparte de la motivación, una de las claves fue devolver el protagonismo a veteranos como Nunes, Aouate o Martí.
-Llega un momento que el jugador es el protagonista y teníamos que aprovechar esos pilares. Esas tres semanas fueron inolvidables porque conseguimos los puntos necesarios. Yo soy del Mallorca. En 1992 ya entré en el club como coordinador del fútbol base y lo tengo muy dentro.

«Serra compró el club con el corazón, pero estaba bajo mucha presión. Es una pena lo que pasó»

Después de lograr aquella permanencia, ¿no cree que tanto Olaizola como usted se habían ganado el derecho de seguir en el banquillo la temporada siguiente?
-Lo pensé. Habíamos hecho algo muy importante, pero ese verano hubo cambios. Llegó Miquel Àngel Nadal con la idea de nombrar a Miquel Soler, lo que es muy respetable. Después te das cuenta de lo difícil que es llegar por tus méritos. Si no tienes a alguien que te dé un empujón, es muy difícil llegar a ser entrenador. Hicimos nuestro trabajo, y luego el destino te pone en un sitio o en otro. Cuando se cierra una puerta, se abre otra. Yo me considero amigo de Nadal, pero si no confían en ti lo que tienes que hacer es buscar en otro lado.

¿Qué le parece Nadal como director deportivo?
-Muy bien, lo tiene todo para crecer en esta faceta. Necesita aprender en esta profesión. Es un trabajo exhaustivo y está en el momento de valorar si es lo suyo. Si puede continuar un par de años más, estoy seguro de que llegará a dominarlo.

«Si el Mallorca pensara en mí, escucharía. Ojalá pudiera trabajar aquí y no a nueve mil kilómetros»

El Mallorca ha terminado otra temporada decepcionante. ¿Qué se ha hecho mal?
-Hay que hacer una valoración de conjunto. Cuando un equipo te gana, normalmente es porque lo ha hecho mejor que tú. Las plantillas son muy similares, los técnicos son muy profesionales… ¿Qué falla? El día a día. Saber construir un equipo, hacerlo competitivo y tener paciencia. Son muchas horas de trabajo. Y luego está la calidad del jugador. El Mallorca tenía plantilla para estar más arriba, pero el fútbol depende de muchos factores y el entrenador tiene que aglutinarlos todos.

El equipo ha vuelto a encajar muchísimos goles, algo que se repite hace tres temporadas. ¿Es un problema de sistema o de jugadores?
-Es culpa del engranaje que tú montas. Siempre se dice que el primer defensa es el delantero, y es así. El conjunto tiene que estar preparado para que funcione de manera automática. Si encajas goles a balón parado puede ser por falta de atención de algún jugador. Pero cuando ves que se repiten problemas de cobertura, de ayudas defensivas, que el delantero se queda arriba… Es muy complejo.

«Hay que vender que se subirá a Primera. Nos lo tenemos que creer e ilusionar al mallorquinismo»

¿Qué le parece el ´cásting´ que ha montado Utz Claassen para encontrar entrenador?
-No quiero entrar a valorar un método u otro. Pero la persona más capacitada para seleccionar al técnico es el director deportivo. Es el que tiene que determinar el perfil del entrenador. Si quieres uno que tenga la posesión de la pelota. O que se repliegue para salir al contragolpe. Hay una persona que guía el barco y debe ser el director deportivo. Me parece lícito que el presidente quiera conocer a la persona, pero no con este montaje mediático que se ha hecho. Tienes que hacerlo de puertas hacia dentro, te ves con él en Madrid… La discreción es muy importante, sobre todo porque el entrenador en cuestión queda retratado.

Dice que hay que tener claro qué perfil de entrenador buscas. Por eso sorprende que el Mallorca haya contactado con dos estilos opuestos como Bordalás y Setién.
-Puede que jueguen con varias cartas porque todavía no sabes qué presupuesto tendrás y qué futbolistas podrás fichar. Con más dinero podrás fichar más calidad e interesará Setién. Si no, habrá que decantarse por un técnico de contención como Bordalás. ¿Pero quién toma esta decisión? El director deportivo. Y si él ve que esa decisión la toma otra persona, yo preferiría que no se enterara nadie porque le pone en un segundo plano y no es bueno para su imagen.

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Quiere decir que Claassen es demasiado intervencionista.
-Puede hacerlo, pero no de esta manera.

¿Si el Mallorca le llamara se involucraría en el proyecto o tiene la cabeza en Abu Dabi?
-Este es uno de los primeros veranos que disfruto porque tengo un trabajo ilusionante que me espera en un país por descubrir y donde me siento valorado. Si el Mallorca pensara en mí yo encantado de escuchar, no tengo problema. Si es para mejorar, muy bien. Pero estoy tranquilo. Claro, soy de Mallorca y ojalá pudiera trabajar aquí y no a nueve mil kilómetros.

Hace unos días entrevistamos a Vicente Engonga y nos comentó que después de lo ocurrido esta temporada lo que necesita el Mallorca son jugadores con más calidad humana que futbolística. ¿Está de acuerdo?
-Sí, completamente de acuerdo. Cuando has vivido dentro de varios vestuarios te das cuenta que es más importante tener un jugador con personalidad, luchador y que siente los colores. Y más en Segunda División. Ahí está el caso del Eibar. El Mallorca necesita calidad, pero sobre todo jugadores que hagan grupo. Hay que fijarse en el Sporting, con jugadores de casa, un entrenador que ha sabido utilizar la mano izquierda.

Uno de los grandes problemas que tuvo Soler es que perdió el control de parte del vestuario. Eso con Serra Ferrer no hubiera sucedido.
-No lo creo. Serra es uno de los entrenadores más intuitivos y con mejor ojo clínico que he conocido. Detectaba las carencias, los problemas del vestuario, quiénes eran los líderes y quiénes necesitaban más ayuda. A ver, no estoy hablando de Soler. Solo digo que un entrenador debe dominar esa faceta para tener éxito. Tienes que intentar que el jugador crea en ti y es un trabajo constante. Hay entrenadores que dominan esa faceta más o menos.

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El objetivo esta temporada es subir a Primera División. ¿No se ha puesto el listón demasiado alto cuando a estas alturas ni siquiera hay entrenador?
-No, tú tienes que vender un producto, una idea. Yo haría lo mismo. Se trata de que el jugador que venga el año del Centenario sepa que es un momento muy importante para el Mallorca. Que haya una intensidad plena en los entrenamientos y en los partidos. Marcarse objetivos es muy bueno. Ahora bien, esos objetivos deben ser alcanzables. Hay que convencer al jugador de que este objetivo será posible. Fichar calidad y jugadores comprometidos. Y escoger el perfil adecuado de entrenador. Pero sí, hay que vender que se subirá, hay que ilusionar al mallorquinismo. Nos lo tenemos que creer y poner los elementos suficientes para llegar a eso.

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