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La solución final , Claassen cree que nadie comprará el club y que Serra y Cerdà acabarán acudiendo a él

CLASENLa compleja situación institucional del Real Mallorca se presta a muchas hipótesis, pero la que gana credibilidad día a día es la de que Utz Claassen acabe haciéndose con el control del club. El nombramiento de Miquel Àngel Nadal como director deportivo fue algo más que un éxito.

Después de varias iniciativas fracasadas, el alemán convirtió a un hombre de su confianza en el máximo responsable de la parcela deportiva.

Ni más ni menos. Y casi tan importante como eso, dejó en fuera de juego a un Llorenç Serra Ferrer que no tuvo más remedio que abstenerse.

“Es el fin de una era”, proclamó Claassen después de un Consejo en el que, por primera vez en tres años y medio, consiguió un éxito relevante.

“No creo en bandas ni en bandos”, dijo el germano para espantar cualquier especulación acerca de un entendimiento con Biel Cerdà.

Puede que no haya un pacto entre ambos, pero el germano está convencido de que Dudu Aouate, o cualquier otro inversor, rechazará comprar el club. Y cuando todos hayan tirado la toalla, él seguirá ahí, esperando una llamada de Cerdà para ofrecerle sus acciones.

Claassen cree que una auditoría mínimamente rigurosa espantará a cualquier inversor. Teniendo en cuenta además que en según qué casos se encontraría con la oposición del 45 por ciento de las acciones, las que detentan Pedro Terrasa y él mismo.

El estado de la tesorería también juega a favor del alemán por el simple motivo de que él, y solo él, tiene músculo financiero y ganas para invertir en el club. El actual ejercicio se cerrará con un déficit de entre dos y tres millones de euros, una deuda que previsiblemente se enjuagará vendiendo a Marco Asensio. Pero el verdadero drama económico llegará a partir de julio, cuando haya que reducir el presupuesto a menos de la mitad y con las obligaciones de pago del concurso de acreedores a cuestas. Será imprescindible una ampliación de capital a la que solo podrá acudir él mismo.

De momento, el nombramiento de Nadal puede entenderse como una estrategia disuasoria para Dudu Aouate. Si el israelí siguiera adelante con su intención de comprar el club, se verá en la disyuntiva de destituir al manacorí, un símbolo del mallorquinismo, provocando un terremoto nada más empezar. Claassen espera. Sabe que es la solución final. www.diariodemallorca.es

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