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El Real Mallorca no está para celebraciones

mateu alemanyImaginemos por un instante que Bankia, la entidad bancaria surgida tras la fusión de Caja Madrid con Bancaja, organizase en los tiempos que corren y en la actual coyuntura, un acto festivo para celebrar el décimo aniversario del último reparto de dividendos entre sus accionistas, por decir algo. Obviamente, todo el mundo lo criticaría porque hay que tener bastante mala leche para celebrar que hace 10 años sucedió algo muy bueno, cuando la situación actual es desastrosa. Pero si además, el impulsor de la celebración en Bankia fuera Rodrigo Rato, el hombre que presidía Caja Madrid cuando la entidad fue nacionalizada para evitar su quiebra, ¿qué diríamos? Todo el mundo censuraría este comportamiento, pérfido donde los haya, protagonizado por uno de los principales responsables de la calamitosa situación presente. Juan Ignacio Goirigolzarri, el actual presidente Bankia, se lleva las pitadas, los abucheos de los preferentistas y los insultos de los accionistas, pero pelea para evitar el hundimiento total. Todos le responsabilizan a él de lo que sucede, pero lo cierto es que el problema viene de muy atrás y encima, tiene que soportar que los responsables del desaguisado organicen fiestas y conmemoraciones.

Pues justamente esto es lo que ha hecho, a distinta escala, claro está, Mateo Alemany en el RCD Mallorca. Ha organizado unilateralmente una fiesta para conmemorar que durante su presidencia en 2003, el Mallorca ganó la Copa del Rey venciendo en la final al Recreativo de Huelva. Obviando que dejó el club quebrado y que Serra Ferrer, en el papel de Goirigolzarri, ha tenido que salvar el club entre las trampas heredadas –porque un proceso concursal como el que ha atravesado el Mallorca, son palabras mayores aunque los responsables quieran que se olvide el asunto– y las zancadillas de ciertos miembros del Consejo de Administración, entregados a toda maniobra de desestabilización posible y dispuestos a cualquier cosa con tal de hacerse con las riendas del Club, incluyendo la caída en el pozo de la segunda división.

Este es el esperpento que tenemos que soportar. Que los que han contribuido enormemente a que el Club esté ahora mismo en 2ª División, saquen pecho de gestas pasadas. Alemany ha sido un hombre determinante en la historia del RCD Mallorca. Y ha hecho muy buenos negocios en el Club, negocios que le han permitido ganar muchísimo dinero. Recordemos que fue él mismo quien vendió sus acciones a Serra Ferrer, actual máximo accionista, en la confianza de que salvara la entidad, que está mal pero está viva, pese a todo. La afición del Real Mallorca sabe que aquellos que se presentan ahora como los salvadores, que hablan de proyectos estrambóticos y de otros cuentos, son responsables de la actual situación. No engañan a nadie. Habría que estar muy ciego para no ver sus maniobras de desestabilización, sus denuncias a la entidad para ganar más dinero, sus amenazas veladas al actual entrenador para socavar su ánimo, como ya le sucediera a Caparrós. Si Mateo Alemany quiere, que de un paso al frente. Si no, su papel en el pasado no le legitima a tratar así a Serra Ferrer, quien muy acertadamente combate la deslealtad con la mera dignidad.
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