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El principio del fin del Estadi Balear

­d48de002Un día después, la directiva y aficionados del Atlético Baleares empiezan a sospechar que el pasado viernes se firmó el principio del fin de su emblemático estadio. Cuando Cort ordenó el cierre cautelar del campo de la Vía de Cintura por el peligro que supone para la seguridad, el futuro se tiñó de negro para un club que desde hace unas temporadas proyecta una ciudad deportiva y la construcción de un nuevo campo.
No sorprendió la decisión del Ajuntament a los dirigentes del Estadi Balear, aunque sí lo catastrófico del informe del departamento municipal de Disciplina y Seguridad de los Edificios. Entre las deficiencias detectadas, los técnicos municipales concluyen que «la capacidad portante del sistema principal de apoyo de esta edificación se basa sólo en la inercia del peso propio, lo que hace que la inestabilidad latente del sistema estructural sea importante ante cualquier esfuerzo». El documento recoge igualmente «el proceso de corrosión que afecta a una parte de las vigas del estadio». «El hecho de que el cemento utilizado para su fabricación sea aluminoso ha favorecido que las vigas afectadas se encuentren en un proceso irreversible de degradación molecular, lo que podría originar una ruptura fácil en cualquier momento», sentencia.
En pocas palabras, el Estadio Balear es casi una ruina. Las dudas afloran ahora en torno a si es preferible arreglarlo o se tira abajo. Algo similar a lo que ocurrió en su día con el Lluís Sitjar, que ahora es un edificio obsoleto y peligroso.
En teoría, mañana lunes se reunirán los dueños del estadio (Procampo), los dirigentes del Atlético Baleares y los representante del Ajuntament para estudiar una solución. En el caso de que alguien apostara por una reforma, habrá enfrentamiento: el club y la Procampo quieren que se haga cargo el Ajuntament, al que responsabilizan del mantenimiento de la instalación, y Cort asegura que el campo es de propiedad privada.
De hecho, hay un informe jurídico que solicitó el IME (Institut Municipal de l´Esport) a sus técnicos tras pedir el Atlético Baleares que Cort realizara obras estructurales en el estadio, en virtud del convenio firmado el 1 de febrero de 2006.
En las conclusiones de los servicios jurídicos de Cort, el IME «carece de competencia y atribuciones para el acometimiento de obras estructurales necesarias en el Estadio Balear». Además, ese añade que «no siendo el Estadio Balear de propiedad municipal, no puede ser el IME responsable de los daños que resulten de la situación del edifico».
En el informe se tiene en cuenta el artículo 1907 del Código Civil y que en el convenio «en nada se obligan las partes en las cuestiones relativas a la ejecución de obras estructurales en el edificio». (Diariodemallorca)

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