Sports de ca Nostra

La soledad del entrenador….

La pelota esta tarde ha tocado más veces la red adversaria que la propia. Tras el pitido final por parte del árbitro se oyen aplausos y halagos. Antes de entrar al vestuario algunos directivos esperan al entrenador y lo felicitan y abrazan por la victoria conseguida. Al entrenador lo esperan a la salida del estadio y recibe las muestras de afecto y la felicitación de los allí presentes. Ya de camino al coche el móvil suena y recibe varias llamadas y mensajes de felicitación. El míster regresa a casa visualizando mentalmente algunos lances del reciente partido y las horas posteriores transcurren en un ambiente de falsa heroicidad y de satisfacción por el trabajo bien hecho y por la consecución de la victoria.

Pocos días después  la pelota es más caprichosa y esta vez toca más veces la propia red. Al final del encuentro se escucha un turbio runrún y algún tímido silbido. Al entrar al vestuario no coincide con nadie, solo con los exhaustos y abatidos jugadores a los que anima y felicita por el esfuerzo. Se despide de ellos y del cuerpo técnico y sale del campo. De camino al coche hay un silencio sepulcral solo roto por un empleado del campo que se despide de él tímida y cordialmente. Nadie más se cruza en su camino. El móvil no suena. El míster vuelve a casa cabizbajo y pensativo en un clima de culpabilidad y de responsabilidad por la derrota.

Horas más tarde del pitido final el relajante ruido de las olas ayuda al míster en su reflexión. Éste consume una lata de cerveza y digiere su estado en soledad. Ahora sí suena el teléfono… en casa preguntan si esta noche lo esperan para cenar.

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