Sports de ca Nostra

Carta abierta a la familia IBSA de Jordi Riera i Fiol.

 

Meses atrás no pasaba por mi mente que a fecha de hoy me encontraría sentado delante del ordenador escribiendo una carta de despedida de la que ha sido mi casa durante más de 10 años. Nunca es fácil despedirse de un lugar al que quieres, pero ha llegado el momento de buscar nuevos espacios y retos.

Recuerdo todavía mi primer día en el club Imprenta Bahía, un chico de 15 años llegaba a un pabellón Toni Servera, todavía con baldosas blancas, para entrar en el equipo cadete en busca de lograr un campeonato de Baleares que, por cierto, perdimos. Sin duda alguna, aquel niño de 15 años, que terminó lamentando una dura derrota de Campeonato de Baleares en el pabellón de Sa Pobla, jamás se hubiera imaginado todo lo que dentro de ese mismo club iba a vivir, disfrutar, sufrir y aprender en un futuro no muy lejano.

No se encuentra muy frecuentemente un espacio en el que uno pueda vivir diferentes etapas, como jugador de formación, entrenador y después pasar a vivir la intensidad y la aventura del deporte profesional. Yo he tenido esa suerte, poder crecer y desarrollar etapas en un mundo muy complicado y además, poder hacerlo en casa, al lado de la gente con la que has crecido y te ha visto crecer.

Resulta complicado encontrar palabras para describir momentos como el ascenso en Los Guindos, al que se le juntó una celebración improvisada del Campeonato de Baleares cadete que conseguimos junto con Pau Tomàs y una fantástica generación del 97/98; o como celebrar una permanencia tras una temporada muy dura y levantarte pronto al día siguiente con ilusión para ver al equipo de infantiles que dirigían en ese momento ni más ni menos que tu hermana y tu padre.

Momentos que te hacían sentir parte de todo esto, de una família. Momentos como la maravillosa temporada pasada, en la que sufrimos al principio, pero terminamos soñando con lograr algo que todos los aficionados al baloncesto de Mallorca deseamos y que espero que algún día podamos llegar a ver….

Durante el camino he tenido el honor de coincidir con mucha gente a la que poder escuchar es un lujo Desde cuando empezaba con Rafa Rigo, Pedro Gordo o el “mago” Pau Tomàs en categoría de formación hasta todos los que de alguna forma u otra formaron parte de estos años, Maties Cerdà, Martí Vives, Ángel Colino, Xavi Sastre, Ángel Cepeda, Juanan Serra, Diego Tobalina… y el que ha sido un gran compañero de las aventuras de estos dos últimos años y medio, Félix Alonso, siempre con “Formentera” en nuestra cabeza, palabra que nos ayudó a superar momentos difíciles. Cada uno de ellos junto a los miembros del Staff de todos estos años merecerían un capítulo entero para poder agradecer o contar todo lo que me han aportado personal y profesionalmente.

Agradecido a todos los directivos con los que he coincidido en el club, a todos los voluntarios y colaboradores, como el caso de Isa Ximelis, Matias Ximelis y Magdalena Reynés, siempre con muchas ganas de ayudar y aportando un valor incalculable. A todos los compañeros de Ávoris que hicieron crecer el proyecto y a mí mismo como profesional y también como persona en esos intensos días en las oficinas tramando un proyecto mejor…

A mi compañero, Josep López, por apostar por nosotros y dejarse la piel siempre para sacar adelante lo que hiciera falta.

Al más grande de los grandes, a mi amigo El Negro, uno de los grandes descubrimientos que me ha dado este mundo. Esa capacidad de ir más allá, de dar contenido a todos los eventos y al partido y esa pasión por una idea, ha hecho que trabajar con él sea enriquecedor y a la vez gratificante, porque gente como él, son las que te permiten llegar al corazoncito de las personas que nos rodean y eso es parte importante del camino.

Gracias a Jordi Mulet y Joan Planiol, un dúo de mucho talento que apareció hace poco en el club pero que todos notamos para bien cuando llegaron.

A mis buenos amigos Vicenç Palmer y Tomeu Verger de los que no tengo palabras para describir lo importantes que han sido para mí y para el proyecto. Siempre con una visión positiva e inteligente de hacia dónde podíamos ir. Coincidir con ellos es uno de los mayores tesoros que el baloncesto y este club me ha dado.

Otro buen amigo al que tengo mucho que agradecer es a Gabriel Subías, persona con la que he tenido el honor de compartir mucho durante el último año. Su aparición nos hizo soñar y ver que llegar a lo más alto es posible. Trabajar codo con codo, ha resultado de lo más enriquecedor a nivel profesional y personal. Su compromiso con las personas y con las ideas por las que decidimos apostar muestran su gran valor no solo como directivo sino como persona.

Me gustaría también mencionar a alguien muy especial para mí, el bueno de “McGiver”, el gran Jaume Bisquerra, el jefe de Son Moix y el que siempre está allí para arreglar lo que haga falta. Todos sabíamos que, pasara lo que pasara, él aparecería con una solución y con disposición total para hacer lo que hiciera falta. Sin duda, uno de los IMPRESCINDIBLES.

Para cerrar no podía hacerlo de otra forma que con el que ha sido como un padre, aunque ahora nuestros caminos tengan que separarse. Con Guillem Boscana hemos vivido juntos situaciones de todo tipo y que nunca jamás creíamos que nos íbamos a encontrar: ascensos, renuncias, situaciones deportivas complicadas, momentos históricos, cenas y celebraciones de club con mucho valor personal…. Un tesoro de incalculable valor que siempre llevaré conmigo con el mayor de los cariños y aprecios.

Como ya he dicho, para mí Boscana siempre será como un padre al que escuchar y querer y al que siempre le desearé lo mejor.

Se termina una etapa de más de 10 años muy importante en mi vida, aunque, si me lo permiten, siempre me sentiré parte de esa Big Family que tanto me ha hecho disfrutar del baloncesto.

Jordi Riera i Fiol.

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