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El Mallorca toma ventaja, pero será Anduva quien decida (3-1)

El partido se puso muy de cara desde el inicio para los locales, pero el gol de Pito Camacho da vida, esperanza y mucha confianza para lograr el ascenso en Anduva.

Tocó bailar con la más fea, al menos a priori. Por presupuesto, entidad y esa obligación casi inmediata de regresar a Segunda División. Y de momento, tras los 90 minutos de Son Moix, el R.C.D. Mallorca sigue siendo el favorito. El partido se les puse de cara muy pronto a los de Vicente Moreno que, no obstante, acusaron el último tanto de Pito Camacho que da vida -y mucha- a los de Pablo Alfaro de cara a la vuelta en Anduva. Porque sí, la eliminatoria se decidirá en Miranda de Ebro

Apenas corrían dos minutos en el electrónico de Son Moix cuando Lago Junior decidió empezar poniendo diferencias. Un centro colgado desde la derecha que llegó a la bota diestra del extremo mallorquín para que, de un buen golpeo de interior, ajustase al poste imposible para Limones. Le había costado entrar al partido a los rojillos quienes, de momento, corrían detrás de los locales para tratar de hacerse con el control del juego. Y es que quizás fueron los 20 peores minutos del encuentro, en el que a la línea defensiva le tocó emplearse al máximo con los dos puntas locales, Abdón y Álex López, así como con los puñales en los extremos, Aridai y Lago Junior. Un mal arranque que acabó condenando a los visitantes con el 2-0, obra de Raillo a la salida de un córner.

Pese al varapalo, si este equipo no falla nunca en algo es en su pundonor. Una situación poco habitual durante la temporada que los rojillos superaron con cierta rapidez y a base de control y fútbol. Tras media hora de juego, ahora sí el C.D. Mirandés se hacía dueño del partido y firmaba sus mejores minutos desde que el colegiado diese inicio al choque. Borja Sánchez fue el más expeditivo, con varias jugadas individuales percutiendo en diagonal y buscando portería con disparos desde la frontal del área. Pero quien más clara la tuvo fue Diego Cervero, con un toque de espuela que a punto estuvo de sorprender a Reina que la tuvo que mandar in extremis a córner por encima del larguero en el minuto 33. Tres después, Yanis obligó de nuevo al meta a tapar su disparo a la media vuelta, ya casi en área pequeña y tras guardar bien el esférico de espaldas a portería. Por su parte, El R.C.D. Mallorca, con parte de los deberes hechos, se limitaba a esperar en su campo y correr tras robo, intentando hacer daño con velocidad tanto por fuera como a la espalda de los centrales.

Si había una forma de hacer daño al R.C.D. Mallorca era a través de la posesión. Y el C.D. Mirandés lo sabía. Por eso la salida de vestuarios no cambió en nada a los últimos minutos del primer acto. Ahora, eso sí, con mayor verticalidad y ocasiones. El gol rondaba la portería de Reina con constantes centros desde las bandas. Extremos y lateral se doblaban constantemente y sacaban petróleo a la espalda de la defensa. De nuevo Diego Cervero, como en la primera mitad, iba a firmar la mejor en el minuto 54. Centro raso desde la izquierda de Kijera -que ganó línea de fondo- y el delantero que puso perfecto la bota para dirigir su disparo al primer palo, pero Reina estuvo brillante para tapar un gol cantado. Eran los mejores minutos de los de Alfaro y merecían el premio, pero lo que se encontraron fue con un nuevo varapalo. Y es que la primera de ataque de toda la segunda mitad que tuvo el R.C.D. Mallorca fue para dentro. Centro pasado al segundo palo que consiguió salvar Bustos para bombear de interior al área pequeña donde se encontraba solo Aridai, quien solo tuvo que empujar. Injusto castigo que ponía la eliminatoria muy cuesta arriba.

Y de nuevo el espíritu de este equipo. El de nunca rendirse. El de mirar al compañero y animarle. El de luchar por él. El de morir en el campo. El C.D. Mirandés seguía fiel a su estilo pese al marcador, poniendo el fútbol en Son Moix. Y por fin, el trabajo tuvo recompensa. De nuevo Paris ganando línea de fondo en velocidad por la derecha -tras un pase magnífico al hueco de Borja Sánchez- balón raso atrás, Cervero que la deja pasar inteligentísimo y Pito Camacho que la revienta a la red. Tocó en un defensor, pero era inevitable parar ese disparo. 3-1, la eliminatoria cambiaba por completo.

Los últimos minutos del encuentro estuvieron marcados por el cansancio en ambas escuadras, más evidente en el R.C.D. Mallorca que acusó mucho psicológicamente ese gol que da mucha vida al Mirandés. Solo la ocasión de Bustos por encima del larguero, sacó del estado de miedo a los locales tras el tanto de Pito Camacho en el minuto 73. Al final, la eliminatoria se decidirá sí o sí en Anduva.

C.D. MIRANDES

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