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Masters de Madrid; Monfils, poco más que un entreno para Rafa Nadal

El pentacampeón del torneo vence por 6-3 y 6-1 y se clasifica para octavos

Suma 48 sets consecutivos en tierra y está a uno de batir el récord absoluto en cualquier superficie, que tiene McEnroe, con 49 en pista rápida en 1984

Tal y como están las cosas, bajo la autocracia establecida por Rafael Nadal desde el inicio de la temporada de tierra batida, salir de un set en 40 minutos, dejando tres dejadas de repostería, es un saldo estimable. Lo hizo Gael Monfils, que necesitó batallar lo suyo para desembarazarse en la primera ronda de Nikoloz Basilashvili, procedente de la previa, que viene de una lesión de espalda y arrastraba un 13-2 en el balance con el español, con sólo un set conquistado en cinco partidos previos sobre esta superficie. [Narración y estadísticas: 6-3, 6-1]

El mérito ahora ya no es derribar al zurdo sobre arcilla, sino simplemente cobrarle un parcial. Nadie lo ha hecho desde Dominic Thiem, hace casi un año, en Roma. Son ya 48 consecutivos los que suma Nadal, a uno solo de igualar los 49 de John McEnroe en pista rápida en 1984, récord absoluto en cualquier superficie. Sin necesidad de realizar un gran partido, el once veces campeón en Montecarlo y Barcelona se clasificó para octavos de final del Mutua Madrid Open, torneo que ha ganado en cinco ocasiones, tras imponerse por 6-3 y 6-1, en una hora y 13 minutos.

Altitud

Monfils asumió pronto el carácter utópico de la empresa y tras perder el primer set se dedicó a dialogar con el juez de silla. Se daba por conforme con algún detalle como los mencionados, a falta de la actitud exigible para al menos intentar sostenerse en el marcador. Tanto Nadal como su entrenador, Carlos Moyà, han destacado que en Madrid se juega en circunstancias distintas debido a la altitud. Incluso con esa coyuntura que no le favorece, la superioridad es tal que no se advierte jugador capaz de plantarle cara.

Baste acudir a las palabras de algunos tenistas antes del comienzo del torneo, bien fuera Thiem o Juan Martín del Potro, cuyo juicio confluyó en que difícilmente el domingo habrá otro campeón que no sea Nadal. Monfils fue poco más que un entrante, una mera puesta en escena, para disfrute de un público al que incluso se le hizo demasiado corto el espectáculo. “Contento de volver a estar aquí y de empezar con una victoria. Es un torneo especial por la oportunidad de jugar enfrente de este público que me lo ha dado todo“, comentó a pie de pista tras el partido.

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