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Rafa Nadal eterniza su reinado en Barcelona

En su club, en la pista que lleva su nombre y en una de sus ciudades predilectas, Barcelona, Rafa Nadal, número uno del mundo, alargó su leyenda en este deporte con su undécimo título en el Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. A sus 31 años, el mallorquín sigue dando lecciones tremendas de tenis y ejerciendo un control sobrenatural sobre un torneo en el que campa a sus anchas desde hace años, como si fuese su casa. Tras una semana espectacular, en la final se preveía un choque generacional de lo más explosivo, pero el joven Tsitsipas pagó la novatada. Nunca pudo entrar en el partido el ateniense y se llevó un serio correctivo ante el mejor jugador de tierra de todos los tiempos.

Ni siquiera el accidentado comienzo, con un parón por lluvia de cinco minutos y mucho viento, condicionó a Rafa Nadal, que cogió las riendas de la final desde el inicio para aplacar el entusiasmo del joven griego. En el tercer juego ya logró un break a su favor y comenzaba el suplicio para el que hace dos años era el mejor jugador junior del mundo.

 Si ante Carreño, Tsitsipas se mostró concentrado desde el inicio, ante Nadal fue todo lo contrario. En la final se vio superado por el escenario y el rival en los primeros juegos y eso le hizo perder el primer set en un visto y no visto. El número uno del mundo volvió a firmar un inicio arrollador, sin apenas errores no forzados y salvando con facilidad los ataques intermitentes de su rival.

Todo le entraba a Nadal, que hacía sufrir al griego moviéndolo por la pista. Desplazarlo constantemente para hacerle sentir incómodo era la estrategia a seguir. La envergadura de Tsitsipas le hace ser un tenista peligroso cuando golpea en parado, en carrera todavía le cuesta encontrar golpes ganadores. Ante un Nadal que devuelve incluso las bolas imposibles, pronto se dio cuenta de que la tarea iba a resultar titánica.

Nadal cerró su undécimo título en Barcelona con el partido perfecto

Tanto con el saque como con el resto estaba incómodo el ateniense, que vio como el mallorquín le rompió dos servicios de forma consecutiva sin que pudiese sumar ni un solo punto. En poco más media hora de juego real Nadal cerraba el primer set con un contundente 6-2.

Nadal había jugado un set perfecto, pero no había necesitado jugar de su mejor tenis para arrinconar y casi acomplejar a su rival. Al comienzo del segundo set no cambio la dinámica. El mallorquín siguió jugando a placer. Tomó ventaja muy pronto con un break y a Tsitsipas se le vino el mundo encima. Pronto llegó el segundo y solo ahí llegó una cierta relajación por parte de Nadal. Dos bolas de break en el cuarto animaron a un público que temía que el partido se evaporase pronto.

ubo cierta emoción en ese juego, pero Nadal lo cerró y firmó el 4-0, que le dejaba el título al alcance de la mano. El mallorquín terminó firmando la mayor paliza en una final en la historia del torneo barcelonés (6-2, 6-1). Además con estos dos acumula 46 sets consecutivos ganados en tierra, estadística asombrosa que se suma a los 401 partidos ganados en esta superficie en toda su carrera. Este triunfo le sirve además para mantener el número uno en el ránking de la ATP por delante del suizo Roger Federer. Nadal sigue siendo el rey de la tierra y en Barcelona tiene uno de sus jardines predilectos.

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