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El Mallorca B trunca el efecto Rufete y aparta al Ibiza del título

El equipo ibicenco encaja el gol del empate en la recta final, jugando con un futbolista más, y se despide de ganar la Liga

Rufete se estrenó ayer al frente de la UD Ibiza con un insuficiente empate ante el Mallorca B que sepulta las opciones del equipo ibicenco de conquistar el título de Liga. Un desafortunado gol del líder en las postrimerías del partido, aun con un futbolista menos, aparta a los celestes de la carrera por una primera plaza muy codiciada, pues permitiría ascender a Segunda B superando una sola eliminatoria. Amadeo Salvo observó desde el palco el amargo colofón a una temporada regular que dará paso a un largo y complejo ‘play-off’, en el que la plantilla pondrá a prueba su talento y, sobre todo, su estado físico.

La final para los celestes arrancó de manera inmejorable, después de que a los 5 minutos Cristian Terán pusiera el broche a una excelente jugada combinativa con un disparo cruzado que cogió a contrapié al guardameta Ferri. El gol desató el júbilo en una afición que respondió a la llamada de Rufete, poblando como nunca esta campaña las gradas de Can Misses.

El líder se apoderó del balón y fue comiendo metros a un Ibiza que se puso el mono de trabajo para impedir que la cosa fuera a mayores. Cuando se cumplió la media hora de juego, el colegiado pitó libre indirecto, dentro del área, por juego peligroso de Álvaro, pero el filial bermellón malgastó la ocasión con una pésima ejecución.

El dominio de los visitantes se acabó plasmando en ocasiones al final del primer episodio; primero con un cabezazo sin fuerza de Toni y, poco después, con un disparo raso y cruzado de Enzo, por el perfil zurdo, que despejaron entre el meta Álex y el capitán Verdú (min. 38).

Con ventaja en el marcador para los ibicencos se llegó al descanso, tras el cual tuvo lugar una clara llegada del Mallorca B que abortó Devesa in extremis. Un contragolpe de Álvaro que acabó con la expulsión del mallorquín Antonio, a los 62 minutos, fue la mejor noticia para un Ibiza que estaba caminando por la cuerda floja. Y que lo acabó pagando.

El equipo, inferior físicamente a su rival, fue perdiendo terreno y terminó encajando el empate a balón parado. Ni el portero ni los defensas acertaron a despejar el peligro y Gerardo, entre un nudo de piernas, empujó el cuero a la red para establecer el 1-1 (min. 83). El Ibiza no se lanzó a por el triunfo hasta el descuento, pero ya era demasiado tarde.

diariodeibiza

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