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Suspendido el partido de benjamines entre el Rápid Atlético y Sa Pedrera Blava B ; «Mi padre no me deja jugar tranquilo y no para de gritarme»

violencia_futbol_base-300x200El colegiado Antonio Luna suspende el partido de benjamines entre el Rápid Atlético y Sa Pedrera Blava B después de que un progenitor increpara a su hijo hasta hacerle llorar. El Rápid tomará medidas «para que algo así no vuelva a suceder»

El encuentro entre el Rápid Atlético y Sa Pedrera Blava B, que se disputaba ayer por la mañana en el estadio de Can Misses, fue suspendido a dos minutos del final debido a la conducta antideportiva del padre de uno de los jugadores, que cuentan con apenas ocho años de edad.

Según el acta arbitral, Antonio Luna do Carmo, colegiado del encuentro, decidió parar el partido porque uno de los jóvenes futbolistas estaba llorando dentro del terreno de juego. «Al acercarme a él y preguntarle qué le pasaba, me dijo: «Mi padre no me deja jugar tranquilo; no para de gritarme». Acto seguido, hablé con el delegado del equipo y del campo para identificar al padre para que pusiera medidas», escribió el árbitro.

El delegado del Rápid intentó desalojar del campo al padre del jugador, pero éste se negó a abandonar el recinto deportivo. «Pasados dos minutos con el juego parado y ver que el padre seguía en la grada y que no tenía intención de irse, suspendí el partido en el minuto 48 con el resultado de 0-3», añadió el colegiado del encuentro, que también reseñó en el acta que dicho progenitor «estuvo increpando mi actuación durante todo el rato».

La decisión del árbitro de suspender el partido fue bien vista por los protagonistas del encuentro, correspondiente a la última jornada de la 1ª Regional benjamín de primer año. «Al finalizar el encuentro, el entrenador y el delegado de Sa Pedrera Blava B me dieron la enhorabuena por mi actuación y, después, el delegado del Rápid Atlético», concluyó.

Precedentes

Lo sucedido en Can Misses no es el único caso, esta temporada, en el que el comportamiento de los progenitores de los futbolistas acaba en incidentes en las categorías inferiores. El pasado 13 de marzo, el partido del grupo B de la 2ª Regional alevín entre el Insular B y Sant Carles, que se jugaba en Can Cantó, también tuvo que suspenderse cuando uno de los padres, descontento porque el entrenador del Insular B, Marcelo Pintos, dejó a su hijo en el banquillo, saltó al terreno de juego con la intención de agredir al técnico. Dicho padre tuvo que ser separado por varios de los presentes.

Otro suceso mucho más sonado, esta vez en Mallorca, fue la batalla campal que se produjo el pasado 19 de marzo en el partido de infantiles entre el Alaró y el Collerense, en el que varios padres se vieron implicados en una multitudinaria pelea.

 

diariodeibiza

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