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COMUNICADO de los ÁRBITROS comprometidos CONTRA LA VIOLENCIA FÍSICA Y VERBAL EN EL FÚTBOL BALEAR

foto-noticia-arbitraje-balearEn la prevención contra la violencia debemos implicarnos todos, la violencia no sólo está en las gradas y debemos tomar conciencia de ello para evitarla.

Como árbitros debemos implicarnos seriamente en la prevención de la violencia en el fútbol/base y debemos hacer todo lo que podamos para prevenir conductas violentas sobre todo en momentos de especial vulnerabilidad para nuestros menores como son la infancia y la adolescencia.

Las propias Leyes 14/2006 del deporte balear y Ley 17/2017 de atención integral de los derechos de la infancia y adolescencia de las Islas Baleares nos obligan a todos a la protección del menor y al fomento de la educación en valores.

Para prevenir o detener la violencia debemos ayudar a desarrollar una cultura de la no violencia, rechazando explícitamente cualquier comportamiento que provoque la intimidación y la victimización.

Por encima de todo debemos romper la “conspiración del silencio” que suele establecerse en torno a la violencia, en la que tanto las víctimas como los observadores pasivos parecen aliarse con los agresores al no denunciar situaciones de naturaleza destructiva, que si no se interrumpen activamente desde un principio tienden a ser cada vez más graves.

Ya es hora de que todos los “futboleros” tomemos conciencia de que deporte y violencia no pueden ir de la mano y por ello les pedimos que levanten la voz y nos ayuden a romper esa “conspiración del silencio”.

Debemos de dejar claro que entendemos que las conductas violentas no las protagonizan ni clubes, ni pueblos, las conductas son personales, individuales y entre todos hemos de conseguir que el violento se aleje de un deporte dónde no es bien recibido ya que su conducta hace daño a quienes sufren su violencia y a las miles de personas: educadores, padres, entrenadores, aficionados,etc.que trabajan diariamente, en el ámbito del fútbol balear, en la educación en valores.

En lo que llevamos de temporada la FFIB ha impuesto 55 sanciones en nuestro fútbol base por “incidentes público”, así mismo los árbitros de Mallorca han expulsado a 243 personas de los diferentes banquillos por insultos, menosprecios o amenazas. No comentamos nada sobre las amonestaciones por protestas ya que debemos aceptarlas como parte del juego y como merecedores de la crítica cuando no hacemos las cosas bien, pero no son datos sobre observaciones, hablamos de conductas violentas que son merecedoras de expulsión, ya que todas las amenazas, insultos, menosprecios, etc. son violencia y son el germen de las agresiones físicas. Todas esas expulsiones (67 entrenadores, 79 entrenadores iniciadores, 67 delegados de equipos y 30 empleados de material) no ayudan a la educación en valores y quienes protagonizan dichas conductas deberían sentirse tan avergonzados como lo deben estar los padres que protagonizaron los hechos que han dado la vuelta al mundo. Todos sabemos que la violencia se contagia (basta ver las imágenes del pasado domingo), a veces la grada contagia a los banquillos y éstos a los jugadores, y otras veces es al revés los banquillos contagian a la grada y esta a los jugadores, sea como fuere las víctimas son nuestro menores ya que en su proceso madurativo están integrando y copiando unas conductas violentas que en un futuro reproducirán ya que los adultos le han pautado esos modelos como método erróneo de la resolución de conflictos.

La lucha contra la violencia en nuestro fútbol debe ser integral, todos los estamentos deben implicarse en educación y prevención, todos juntos debemos poner freno a este sinsentido: Comités de Competición, Entrenadores, Delegados, Presidentes de Clubs, Jugadores, Árbitros, Aficionados, medios de comunicación y la sociedad en general debemos trabajar al unísono para intentar reducir a la mínima expresión – el riesgo 0 no existe- los episodios violentos que se dan semana tras semana en el entorno de nuestro fútbol balear. Todos podemos hacer algo más; hasta ahora nuestro silencio colectivo ha dado alas a aquellos que, siendo minoría, no entienden que deporte y violencia no pueden ir de la mano.

Es el momento de que las cosas cambien de una vez por todas sobre todo por proteger la salud de los menores a los que queremos proteger y educar como se merecen.

arbitrajebalear

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