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Serra Ferrer planea una estrategia con el objetivo de tumbar a Cerdà

 serra ferrerLlorenç Serra Ferrer no se rinde. El vicepresidente del Real Mallorca está enfrascado en su particular guerra con el que fuera su amigo Biel Cerdà y planea con su equipo de abogados de Madrid una estrategia para tumbar al presidente del Consejo de Administración, que con un exiguo 5,3 por ciento se ha hecho el dueño y señor del club.

El también director deportivo de la entidad mallorquinista tiene claro que está perdiendo el pulso con Cerdà en la pugna que mantienen por el control del club y se ha puesto desde hace semanas manos a la obra. Cerdà no se cansa de recordar que en el pacto de sindicación que firmó con Serra Ferrer cuenta con el voto de calidad, según estipula una cláusula del contrato. Pero diferentes expertos en temas jurídicos consideran que la prevalencia en la toma de decisiones de uno sobre otro rompería el espíritu del pacto, que obliga a ambos a ir de la mano en las cuestiones que afectan al club.

Serra Ferrer, que espera el informe definitivo del bufete de abogados de Madrid para no dar ningún paso en falso, tiene cada vez más claro que la figura de Utz Claassen puede resultar decisiva para despojar a Cerdà del poder. Ya que Serra Ferrer no puede votar a favor de la destitución del pollencí como presidente de la entidad, en virtud del pacto de sindicación existente, una de las posibilidades que se contemplan es la de votar a favor de una revocación de poderes del presidente. Esta opción debería estar incluida en el orden del día del próximo Consejo de Administración, todavía sin fecha, aunque es posible que se celebre antes de que finalice el año. En este caso no afectaría a la sindicación, por lo que Serra Ferrer podría votar a favor de una posible propuesta de los consejeros para quitar la firma a Cerdà.

Los dos apoderados hace varios meses que no tienen ningún tipo de relación. Pero la gota que ha colmado el vaso de la paciencia fue la revelación, por parte de este diario, de los diferentes encuentros que mantuvo Cerdà con Claassen el pasado verano para traicionar a Serra Ferrer. El pollencí incluso puso precio a la traición: un millón de euros. Un golpe bajo al que hasta hace poco había sido su amigo que no llegó a fructificar.

Desde entonces, mientras Serra Ferrer se mantiene en un segundo plano –viajó a Jaén pero evitó hacer declaraciones–, Cerdà no ha perdido la ocasión para dejar claro quién manda en el club, hasta el punto de que en un comunicado emitido el pasado día 12 ninguneó a Serra Ferrer al ratificarlo en el cargo «pese a los malos resultados en el primer equipo y el filial?. www.diariodemallorca.es

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