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R.C.D.Mallorca Culpas y Culpables, por Dani Vaquer

Dani-Vaquer-150x150Jornada fría de reflexión. Se hace necesaria la búsqueda de causas y de efectos, de resolver problemas y de encontrar soluciones. Y las soluciones, a corto plazo, parecen muy complicadas porque el equipo está en pleno naufragio. Y no quiero caer en catastrofismos a mitad de noviembre cuando quedan casi siete meses de competición, pero no me transmiten tranquilidad los ejemplos de conformismo en función del espacio-tiempo que le queda al equipo para reaccionar y al club para tomar decisiones. Ya lo vivimos la temporada pasada. Y sabemos como terminó.

Y ahora toca atizar a Oltra. Se convierte en el deporte de moda local. Muchas miras puestas en el entrenador. Es la ley del fútbol: exigencia, presión y resultados. Y si la pelotita no entra, la cadena se rompe por el eslabón más débil. Y lo cierto es que el técnico valenciano no está saliendo airoso de ninguna batalla. Su equipo no está dónde el presupuesto y las necesidades exigen, parece haberse quedado atrapado en el discurso de que su equipo va a más y los resultados son malos. Sin duda, es responsable directo, pero no el único.

Jose Luis Oltra es culpable de no encontrar un once estable y definido. De que su equipo sea el más goleado de la categoría, con casi dos goles de media por partido. De no dar con la tecla de lo que quiere, pretende y necesita su escuadra en defensa. De que tras tres meses de competición, su equipo no tenga un patrón de juego definido. Se ha pasado de querer ser protagonistas y llevar el peso de los partidos, a ser meros actores secundarios, con una plantilla diseñada para vivir del balón. Es culpable de que sus jugadores no sean capaces de defender bien las acciones a balón parado, ni defendiendo con marcaje mixto como a principio de temporada, ni ahora, marcando en zona este tipo de jugadas. De seguir apostando por jugadores y combinaciones defensivas que han demostrado sobradamente su poca eficiencia ( en los últimos cuatro partidos ha apostado por Geromel en detrimento de Nunes. El Mallorca ha encajado ocho goles ). De haber creado un mar de dudas en la posición de lateral izquierdo, dónde ya han desfilado cuatro jugadores en catorce jornadas. Y sobretodo es culpable de que su mensaje de puertas hacia fuera, sea cada vez más débil y menos convincente.

Los jugadores, eterna e históricamente amnistiados en situaciones de crisis no pueden salir indemnes ahora. A pesar de haber sido malcriados por la poca exigencia de la afición (recordemos que salieron aplaudidos de Son Moix el dia que se consumó el descenso), son muy responsables de lo que le ocurre al equipo. Son culpables de no saber competir en la categoría en la que se encuentran, de no ser conscientes de lo mucho que se juega el club en un proyecto vital para el futuro de la entidad. De no estar enchufados en esta primera fase de la temporada, de encadenar infinidad de errores individuales que condenan al colectivo, de estar muy por debajo del nivel que se les debe exigir y sobretodo, de bajar los brazos y entregar la cuchara ante cualquier adversidad. Y son ellos los protagonistas, los privilegiados que viven de lo que les gusta y los que se llevan portadas y minutos de televisión cuando todo va bien. Máxima exigencia.

Y otra gran parte de la responsabilidad de la situación, es la de un sospechoso habitual: Llorenç Serra Ferrer. Culpable de nuevo de una planificación errónea, de apostar por un perfil de jugador que ni da la talla ni se adapta a la Segunda División. De mantener la estructura defensiva del equipo, la cual condenó al equipo la temporada pasada y apostar por un entrenador de perfil ofensivo, cuya especialidad nunca ha sido la de mejorar los equipos a nivel defensivo. De confeccionar una plantilla repleta de jugadores cedidos, cuyo compromiso, si vienen mal dadas, puede generar dudas. Es culpable de tener a jugadores importantes con su futuro sin resolver (Ximo, Víctor, Hemed) y que pueden empezar a tener la cabeza en otro lado. De ser incapaz de dar salida a jugadores-lastre (Geromel, A.López) que condicionaron el proyecto inicial. Y es muy culpable de dar la imagen de que, pese a ser el máximo accionista, no pinta nada en el club y que lo ha dejado en manos de un ignorante futbolístico como Biel Cerdà.

Momentos complicados los que se viven en Son Moix. Parecía que con el descenso, los desaguisados ya se habrían terminado. Nada más lejos de la realidad. El Mallorca vive en una constante montaña rusa. Y eso dificulta la labor de todos y cada uno de los que forman parte del club. Los de arriba, que han conducido al club al caos, se señalan y se dan las culpas entre ellos. Los de abajo, culpables de que el equipo viaje sin rumbo. Y llega el invierno.
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Dani Vaquer

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