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Futbol Femenino; El orgullo de convertir en común lo que ayer era imposible

vero-boquete-gol-225x300“Las tías no valen para eso” era la coletilla que solía emanar de muchas bocas después de oírme hablar de lo apasionante del fútbol femenino. Generalmente, era gente que nunca había acudido a ver un partido. Y ante eso, me quedaba sin argumentos. Porque normalmente a aquella estúpida frase le solía suceder una explicación físico-cuántica sobre las dichas de la selección masculina y la falta de resultados de la femenina. Yo tenía que callar, expulsar lentamente el humo de mi cigarro contando hasta diez… ¿cómo cojones podía convencerles de lo contrario?

No me ha hecho falta hablar. Lo han hecho ellas. Jugando esta Eurocopa 16 años después de la última presencia en una gran cita. Llegando a cuartos de final de esta Eurocopa. Disfrutando y haciendo disfrutar con esta Eurocopa. Aquí se ha visto que España puede competir, las chicas españolas saben jugar a fútbol; no sólo saben, lo hacen de maravilla. Se han situado ya entre las ocho mejores de Europa. Han demostrado que no están nada lejos de las grandes potencias.

Deduzco que las chicas de la selección española están algo decaídas tras la derrota de ayer ante Noruega. Error. Lo que han conseguido estas dos semanas en Suecia es una gran victoria. Que ninguna lo dude. Quizá, mayor de la que pueda conseguir Alemania si, como todo parece indicar, se hace con el título. Porque se han ganado el respeto de la mayoría, y la admiración de los formados. Y eso es muy, muy díficil de conseguir. Ellas lo han logrado.

Todo, a pesar de que siguen intactos males endémicos que han privado a nuestro fútbol femenino de un mayor crecimiento. Males que han hecho que aquí, como suele suceder en la mayoría de temas sociales y políticos, se vaya con diez años de retraso respecto al resto del Viejo Continente. Demasiado primitivismo. Demasiados dinosaurios, que han impedido el desarrollo adecuado del potencial que sin duda albergaban las botas de las futbolistas españolas. Pero ahora ya no habrá quien las pare.

Deduzco que Ignacio Quereda se marchará tras esta Eurocopa. Debería hacerlo. No creo que sea mal entrenador. Pero no puede ser que en un deporte que cada año no da uno, sino dos o tres pasos hacia delante, el máximo responsable de la máxima representación futbolística, que siempre es la selección, lleve 25 años en el cargo. ¡Veinticinco! Casi como Alex Ferguson, tú. Se dice pronto.

No vamos a entrar a valorar que mientras el escocés se ha hinchado a ganar títulos, éste no ha conseguido nada. Podría ser injusto juzgar un trabajo sólo por eso, aunque al final a un entrenador se le mide por los resultados. Pero sí se puede juzgar porque nunca ha sabido gestionar las situaciones comprometidas, ni tácticamente ni psicológicamente. Así España se ha ido quedando a las puertas de las grandes competiciones en la última década.

La historia iba camino de repetirse hace unos meses, pero la prodigiosa aparición de Vero Boquete en el último segundo de la repesca ante Escocia lo evitó. La sensación -y no lo digo yo, lo dice gente que sabe mucho más que yo de fútbol femenino– es que el entrenador nunca supo cómo afrontar aquella eliminatoria, y sólo el mayor talento de las nuestras permitió la clasificación para la Eurocopa 16 años después.

Y sí se le puede juzgar por lo que ha hecho estas dos últimas semanas. Está bien confiar en un bloque; está mal abusar de él. La falta de minutos a jugadoras que podrían haber sido importantes auxilios en momentos determinados ha condenado a la selección. No sé si debían ser titulares -eso nadie lo sabe mejor que el entrenador- pero sin duda podían haber sido de gran ayuda futbolistas como Vicky Losada, Sandra Vilanova o Sonia Bermúdez, prácticamente desaparecidas durante todo el campeonato. Hasta el punto de que Vero Boquete, nuestra killer, terminó jugando de pivote, una muestra de la falta de gestión y la inexistente reacción desde el banquillo.

Deduzco que cualquier entrenador de una selección nacional aprovecharía la existencia en su país de un equipo que lo gana todo para conformar su equipo. Así ha sido este año el Barcelona, campeón de Liga y Copa. Ignacio Quereda no. Jugadoras como Mely, Miriam, Virginia, Vicky Losada o Sonia Bermúdez, titulares y clave en el equipo azulgrana, han tenido una presencia testimonial en la selección. Por no hablar de la ausencia de Marta Corredera, perfectamente seleccionable, y a quien eché de menos para desatascar algunos ataques. Alexia ha sido la única culé titular, y sólo faltaría; estamos hablando ya con sus 19 años de la mejor futbolista española…

Deduzco que Melisa Nicolau, Mely, no está contenta. Otro error de bulto del seleccionador, que ha demostrado una desmesurada falta de tacto. Una de las jugadoras más importantes de la historia del fútbol femenino nacional; una de las artífices de que España se haya situado entre las mejores selecciones de Europa, no ha disputado ni un minuto en esta Eurocopa. Irene Paredes la ha adelantando en el puesto de central titular; al menos para Quereda, que es quien decide. Y ahí no entro. Pero ante su inminente retirada, un icono del fútbol femenino como ella merecía una mejor despedida.

La otra jugadora mallorquina de la selección -que para algo esto es Som Balears– tampoco ha disputado ningún minuto. Deduzco que Virginia tampoco esterá muy decepcionada; tiene tan solo 18 años, y aún ni siquiera se ha estrenado con la selección absoluta. Pero desde luego si tenemos en cuenta la inmensa temporada que ha llevado a cabo con el Barça campeón de todo, quizá la mediocentro sí merecía alguna oportunidad. Más, ante la falta de recursos del centro del campo español.

No debe preocuparse, tiene un inmenso futuro por delante, y más pronto que tarde vestirá la camiseta nacional. Está llamada a ser una de las mejores futbolistas del país, liderando junto a Alexia una generación brillante. Y es que no hay que olvidar que el verano pasado las chicas de la sub19, con otras futbolistas como Amanda Sampedro, Lola Gallardo o Raquel Pinel, se proclamaron subcampeonas de Europa, y que este verano la selección sub17 fue bronce en un europeo que se llevó hace tan solo dos años.

Deduzco, con esto, que el futuro del fútbol femenino español está garantizado. Pero de nada sirve si no hay una base establecida. Y eso es precisamente lo que ha conseguido esta selección. Hace años era una quimera disputar una gran competición de selecciones; hoy, parece un batacazo haber caído en cuartos. Sin darse cuenta de que lo más importante se ha conseguido: sentar la base. Demostrar que España puede estar ahí. Que hay nivel para competir por todo. Y que las que vayan llegando también se lo crean. Sólo así se puede seguir progresando. Y las futbolistas españolas lo han logrado. Los cimientos están puestos.

“Las tías no valen para eso” me solían decir. Ahora ya tengo con qué contestarles. Aunque tampoco hará falta; ellos mismos se han dado cuenta de que no tenían razón. Y eso es gracias a estas chicas que ayer cayeron derrotadas en cuartos de final de la Eurocopa, al mismo tiempo que lograban el mayor éxito posible y necesario: asegurar la continuidad del crecimiento del fútbol femenino español. Ya nadie podrá pararlas. Y eso no lo deduzco; eso lo sé. Soñemos en grande.

Fuente Noudiari.es
informa Sportsdecanostra.com

 

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