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España, con Alba Torrens, se proclama campeona de Europa ante Francia (70-69)

1372622049_extras_noticia_foton_7_1Amaya Valdemoro y Elisa Aguilar lloraban. Pero de alegría. Y con ellas todo el baloncesto español, que saluda a las nuevas campeonas de Europa después de una gesta ante Francia, en su casa, tras un partido memorable, inolvidable, para la historia.

Nadie pudo con el equipo de Mondelo, que escuchó La Marsellesa a capela y ni se inmutó. Dominó en el inicio, sufrió durante gran parte del encuentro ante el indiscutible poderío galo, frente a la subcampeona olímpica, y se llevó el encuentro (70-69) gracias una canasta de Lyttle, grande otra vez, a falta de siete segundos. Es el segundo título de su historia, 20 años después del primero, en el último encuentro con el equipo nacional de Valdemoro y Aguilar. Chicas, disfrutadlo, no es un sueño.

La selección dominó en el inicio gracias a una defensa espectacular, de manual. Maestro en la preparación de partidos, sabio explotador de las bondades del scouting, Lucas Mondelo convenció a sus jugadoras de la manera en la que Francia podía sentirse incómoda. Dicho y hecho. El equipo galo, cerradas sus vías interiores, sufría tanto para anotar que España se fue despegando poco a poco en el marcador con los puntos de Lyttle, que metía triples, y Torrens. Gruda salvaba a su selección con tiros desde seis metros con su peculiar estilo. Su inspiración ayudaba a Francia, aunque Palau, sobre la bocina, dejaba el marcador en un rotundo 21-12.

Francia, que padecía en los descansos de su base Dumerc, vio a su rival 12 puntos arriba (26-14, min 12) tras un triple (el cuarto en cinco intentos de España) de Torrens. El lobo despertó. Dos aciertos desde el 6,75 de Dumerc, un incremento de la actividad defensiva y la evidente superioridad física provocaron un eclipse a la selección que, de pronto, había topado con una roca. Lo esperado, vamos. El parcial de 0-13 alumbraba un partido nuevo. Una canasta de Lyttle encendió la luz y después Torrens llegó con una antorcha al rescate de la selección, que recuperaba la iniciativa hasta el descanso (36-35).

En la reanudación, España se empleó para resistir y Francia para terminar de hacerse con el control de la situación. Alba tiró de galones para mantener a flote a la selección, que cumplía con lo que había pedido Mondelo. «Llegar con opciones al último cuarto». Fue admirable el comportamiento de la novata Laura Gil, en pista ante los problemas de faltas de Lima. Francia llegaba con una mínima ventaja al última cuarto (53-55). La selección seguía viva.

Dos triples (Silvia Domínguez y Xargay) despegaban de nuevo al equipo de Mondelo (61-55) que recordaba al del inicio del encuentro. Gruda seguía martilleando la zona española. Francia era ella. Nada estaba decidido en el minuto 35 (61-61). Pero España tiró de su alma, de todo lo que la hizo grande en este campeonato. Variaron sus defensas, anotaron gracias a Lyttle, que dio la puntilla a falta de siete minutos, sobrevivieron. Y ganaron. El triple a la desesperada de Francia no entró. España era campeona de Europa 20 años después. Inolvidable.
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