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Despiadada derrota de la Peña en el descuento

  1801Crudo desenlace. Deberá acudir a la repesca la Peña Deportiva si quiere regresar a Segunda B. El conjunto pitiuso vio cómo se esfumaba el sueño del ascenso directo en el minuto 94, cuando Ginés Meca neutralizaba el tanto de Piquero (22’) y sumía en la más profunda de las tristezas a la expedición ibicenca. El fútbol se reservaba un despiadado final para un visitante que conocerá hoy su próximo rival para la siguiente ronda. La Hoya Lorca, por su parte, logró subir a la categoría de bronce por primera vez en sus diez años de historia.

Sebas Jurado, el técnico local, muy desconfiado durante toda la semana, sorprendió con la no inclusión en la alineación titular de un delantero centro, lo que facilitó la labor a la Peña, quien disputó una primera parte muy plácida. El peso del juego y el control del balón recayeron en los de casa a los que les costaba elaborar por la asfixiante presión de los ibicencos. Los santaeulalienses leyeron mucho mejor el partido. Sin demasiado fútbol, pero con carácter y agresividad en cada acción, los pitiusos frenaban las tímidas incursiones de los hoyeros. Los murcianos carecieron de velocidad y solo dispararon una vez en el primer acto; fue Dudi al filo del descanso quien tiró raso, pero detuvo sin problemas Seral.

Los de Ormaechea, con muchos hombres en el medio campo y agobiando a los efectivos importantes de Jurado, no sufrían atrás y tampoco tenían prisa por llegar al portal local. El tanto fue producto de una jugada cómica, propia de la defensa y portero blanquiazules en algunas fases de la temporada regular. Indecisión, tuya-mía, mía-tuya entre Prior, Eddy y Navarro, y gol servido en bandeja a Piquero, quien agradeció el obsequio en el casi único balón que tocó en los primeros 45 minutos.

5.000 gargantas enmudecidas
Este tanto enmudeció a los 5.000 espectadores que se dieron cita en las gradas del Francisco Artés Carrasco. Sin embargo, la afición murciana se vino arriba en el 36’, cuando una incursión en el área de Iván Pérez acabó en derribo sobre este. Las imágenes televisivas de la acción demostraron que hubo penalti, aunque el colegiado amonestara al jugador de La Hoya por entender que había simulado la caída.

Trató de enmendar su error el míster local y decidió dar entrada al aguileño Ginés Meca, expeñista y bigoleador en la ida en la Villa del Río, en la punta de ataque. Unos minutos después, también ingresó otro ariete: Carrasco. La doble amenaza no agobió a los blancos: no llegaban balones al área. Los locales carecían de ideas, estaban bloqueados, cayendo en las redes tejidas por la Peña, que con actitud se cuidaba de acercamientos al marco de Seral.

En el 52’, Josan se internó por la derecha y su centro se paseó por la línea de gol del meta pelirrojo. La réplica visitante no tardó en llegar. La cosa se pudo poner mucho mejor para los pitiusos si Da Silva hubiera estado más acertado ante Navarro en un uno contra uno. Ahí estuvo el ascenso.

Porque los lorquinos, con mucho corazón pero descabezados, no supieron doblegar a un equipo rocoso,que siempre supo lo que debía hacer.

Hasta que llegó otra jugada rocambolesca. Increíble, sorprendente e inesperada. En el último minuto del tiempo añadido, cuando ya nadie daba un euro por La Hoya y la Peña prácticamente celebraba su retorno a Seguda B. Carrasco envió un balón a la espalda de la defensa visitante, Seral despejó con el pecho un remate a bocajarro de un punta blanquiazul y el rechace le cayó a Meca, quien desde fuera del área conectó un cabezazo que se alojó con suspense en la portería ibicenca. Un mazazo para un equipo que todavía no ha acabado su temporada. (diariodeibiza)

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