Sports de ca Nostra

Fractura total en el vestuario del Levante

yuiLa plantilla del Levante se marchó ayer a cenar al completo, pero el otrora inquebrantable vestuario granota ha pasado a convertirse en una bomba de relojería con dos bandos bien diferenciados y un técnico que no consigue reconducir una situación prácticamente insostenible.
Momentos de tensión que tuvieron lugar en el descanso del choque ante el Deportivo (0-4), como hizo en su día Radio Nou y Cope Valencia. Barkero fue uno de los más claros a la hora de expresar su disgusto por el juego del equipo en la primera parte –“¡esto es una estafa!”-, en la que había encajado tres tantos, y centró sus sospechas en un par de compañeros: Munúa, Ballesteros y Juanfran. Debido a la amistad de este último con Juanlu -que no fue titular ante el Depor-, el malagueño también se vio incluido en el grupo de los “señalados”.

Fue entonces cuando Juan Ignacio desalojó la caseta hasta quedarse a solas con los once titulares para intentar apaciguar los ánimos. El Levante acabó perdiendo 0-4 y, la semana siguiente, JIM dejó fuera de la alineación a Munúa y a Ballesteros. Ya desde aquel 13 de abril en Orriols el vestuario se dividió en dos: aquellos que creen en la inocencia de los “señalados”, y aquellos que se pusieron del lado de Barkero y sospechan del rendimiento de sus compañeros ante el Deportivo. La cosa no mejoró demasiado cuando el sábado pasado, tras perder ante el Celta, algunos insinuaron con sorna dentro de la caseta que Barkero había fallado a propósito el penalti ante el conjunto vigués.

El lunes, tras la derrota ante el Celta, Juan Ignacio intentó que se dijeran las cosas a la cara y pidió una victoria más, dejando a un lado las rencillas existentes. Unos problemas de convivencia que amenazan el futuro a corto plazo en el club. Ballesteros, ultrajado por las acusaciones, ha puesto a disposición del club el año de contrato que le resta en caso de que hubiese alguna duda sobre su rendimiento. Barkero, por su parte, ya ha comunicado a su agente que no está cómodo en el Levante tras lo sucedido, pese a que renovó en noviembre su contrato hasta junio de 2014, con opción a otra temporada más. Por su parte, Munúa termina contrato el 30 de junio y, según adelantó Punto Radio Valencia, tendría apalabrada ya su incorporación a Nacional de Montevideo.

En un intento por limar asperezas, la plantilla al completo se juntó al completo en una cena de equipo, aunque apenas se avanzó en este sentido. Barkero y Munúa siguen sin dirigirse la palabra. Al menos acudieron todos los jugadores, algo que se antojaba complicado a media tarde, cuando algunos de los implicados declaraban no tener demasiadas ganas de acudir. Barkero tiene previsto, en las próximas horas, pedir disculpas a sus compañeros por albergar sospechas, pero eso no significa que haya dejado de pensar que algo raro ocurrió el 13 de abril. Por su parte, el presidente también va a mover ficha: Quico Catalán intervendrá en los próximos días en la cuestión reuniéndose con los pesos pesados del vestuario para intentar reconducir esta espinosa situación.

Barkero evitará el contacto con la prensa en las próximas semanas. Su motivo es bien sencillo: desde el principio no quiso que nada de esto trascendiese más allá del vestuario para evitar que afectase la buena marcha del equipo. Pero también el vasco está muy enfadado por la “encerrona” a la que se le sometió en el día de ayer, via llamada telefónica a espaldas del club, por parte de un programa radiofónico local de una emisora de ámbito nacional. El jugador vio enseguida la artimaña y declinó participar en el programa mientras era criticado hasta la saciedad y con virulencia por el conductor del espacio.
Fuente Futbolmallorca.com
Informa sportsdecanostra.com

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