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Rafa Nadal y Almagro, como dos huracanes en la final

2053177378_rafael-nadal-un-patron-soucieux-d-appli-119840Rafael Nadal jugará ante Nicolás Almagro su octava final en Barcelona, después de fulminar al canadiense de origen montenegrino Milos Raonic, por 6-4 y 6-0, en una hora y doce minutos de juego.

El heptacampeón del Godó, quinto jugador mundial y segundo cabeza de serie del torneo, hizo un partido de menos a más ante Raonic, que empezó rompiendo el saque del mallorquín pero, poco a poco, fue quedándose sin argumentos con los que desarbolar el juego de su rival.

La tarde era fría y la pista estaba pesada después de la lluvia caída durante todo el día: las condiciones que menos le gustan a Nadal para desarrollar su juego. Sin embargo, el español fue entonándose poco a poco, recuperó el ‘break’ inicial de Raonic en el tercer juego y volvió a hacerlo en el séptimo, para cerrar la primera manga con su servicio.

A Raonic se le vio cansado, quizá por el doble esfuerzo del día anterior ante Ernest Gulbis y Tommy Robredo. El canadiense, uno de los mejores sacadores del circuito, no tuvo su mejor día, y apenas hilvanó unos cuantos puntos de mérito en la red.

El segundo set fue inesperadamente plácido para Rafa Nadal. Sólido con su servicio, restando con confianza y marcado el ritmo en cada punto para llevarse en blanco el segundo parcial.

Nicolás Almagro destrozó, por su parte, al alemán Philipp Kohlschreiber, por un contundente 6-2 y 6-1, en 51 minutos de juego, y se clasificó para la primera final del Godó de su carrera.

En una pista 1 prácticamente vacía y quizás acuciado por una nueva amenaza de lluvia, Almagro optó por no adornarse más de la cuenta para pasar a la última ronda. Un tenis agresivo e intenso, nueve puntos directos de saque y dos ‘breaks’ en cada set fue el repertorio del murciano, duodécimo jugador mundial y cuarto cabeza de serie, para finiquitar el partido por la vía rápida.

En frente, un Kohlschreiber que venía como octavo favorito y que quizá se desconectó de la competición, después de que ayer se clasificara directamente para las semifinales por la lesión del brasileño Thomaz Bellucci.

El alemán, cuarto favorito del torneo y 22 del ránking mundial, estuvo gélido como el clima barcelonés, sin argumentos tenísticos, frágil con su servicio e incapaz de ganarse una sola oportunidad para romper el de su adversario.

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