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Institut Muncipal d´Esports; Las cuotas de los 11.000 abonados solo alcanzan el 13% del presupuesto del IME

Los bonos deberían quintuplicarse para que el servicio fuera rentable – Son Hugo tiene un mantenimiento de 2,1 millones al año y una saturación de 3 a 4 nadadores por calle – Son Roca vale 350.000 euros al año para 1 a 2 nadadores por calle
Los abonos del Institut Municipal d´Esports, los que pagan anualmente los 11.000 usuarios de las ocho piscinas municipales de Palma en servicio, no alcanzan ni para cubrir el 13 por ciento del presupuesto del organismo dependiente de la concejalía de Deportes, 13 millones de euros en 2013 después de los recortes de tres millones en dos años.

Para que el servicio fuera realmente rentable, los abonados, los que periódicamente van a nadar o hacer gimnasia a los polideportivos y pagan por ello 134 euros anuales, en el caso de que sean residentes, deberían rascarse bastante más el bolsillo y desembolsar 600 euros anuales, lo que sería como igualar uno de los bonos económicos de un gimnasio privado, sin contar la matrícula, o como multiplicar por cinco las actuales cuotas municipales.

Eso no va a suceder, aunque la concejalía de Deportes ha aumentado este año los precios un tres por ciento, la subida correspondiente al IPC que muy pocos trabajadores han visto incrementar en su nómina. Por este motivo, y por las insistentes quejas de los usuarios sobre los precios de los bonos y también sobre la saturación de las piscinas, el concejal de Deportes, Fernando Gilet, se muestra abierto a poner las cartas boca arriba, a hacer público lo que cuesta mantener al año a las arcas municipales cada una de las piletas, los datos reales de uso de cada instalación, por primera vez registrados de forma sistemática, y explicar las medidas de ahorro, optimización de recursos y transparencia llevadas a cabo por el organismo, desde el cierre invernal de la piscina exterior de Son Hugo, que permite dejar de gastar 100.000 euros, la apertura de esta misma piscina municipal a las 7.30 de la mañana, pensando en aquellos usuarios que practican deporte a primera hora, hasta la introducción de concursos en todas las fases de contratación del organismo, lo que era una rareza en anteriores legislaturas, lamenta el concejal.

De la más barata a la más cara. La piscina de Son Roca tiene un mantenimiento anual de 350.000 euros, mientras que Son Hugo, la instalación más demandada por abonados y clubes, alcanza los 2.100.000 euros. Una novedad de esta legislatura es que los clubes deportivos de todas las categorías pagan por usar la instalaciones.

“Existe una queja sobre saturación de las piscinas que principalmente se produce por la tarde, de cinco a ocho, por una simple cuestión de hábitos que no se pueden cambiar”, comenta Gilet. “Es una realidad que afecta a nuestras instalaciones, a los gimnasios y centros deportivos privados y que incluso se aprecia en el paseo Marítimo y otras zonas donde el ciudadano practica deporte”, señala. “Pero a mí me gusta insistir en que los abonados de las piscinas municipales no lo son de Son Hugo, el Rudy Fernández o s´Estel, sino de la totalidad de las instalaciones. El criterio de proximidad lógicamente tiene un peso muy importante y cada instalación posee sus características propias, pero en muchas ocasiones cambiando de horario o incluso de piscina se pueden salvar perfectamente un problema que nace fundamentalmente de la gran concentración de personas haciendo deporte en la misma franja horaria”, apunta.

Según los datos recogidos por el Institut Muncipal d´Esports, teniendo en cuenta la frecuencia de uso en piscinas divididas en cuatro calles para abonados y cuatro para cursillistas, la ratio es de uno a dos nadadores por calle en San Jordi y Son Roca; de entre dos y tres nadadores por calle en Germans Escalas, Rudy Fernández, Son Ferriol y Toni Servera; y de tres a cuatro nadadores por calle en Son Hugo, piscina que además tiene la circunstancias añadida de acoger a los nadadores federados.

“Son Hugo es la instalación que más absorbió a la gran concentración de usuarios que tenía Son Moix y también a los clubes federados”, recuerda el concejal de Deportes. “Hay que tener en cuenta que el IME soporta la existencia del 75 por ciento de la natación federada balear y que, a diferencia de la pasada legislatura, cada club paga ahora un cinco por ciento del precio público general por el uso de las instalaciones. Ahora los club pagan y antes no lo hacían, o mejor dicho no lo hacían algunos. Pero tras una reunión lo entendieron, principalmente por el coste que tiene el mantenimiento de las instalaciones”, manifiesta. “Estamos hablando de niños, jóvenes, nadadores de categoría máster de hasta 80 años y campeones de primerísimo nivel como Melani Costa”.

Según los datos del IME, en las sesiones de entrenamiento de los deportistas federados la saturación es mucho mayor. Y alcanzan entre ocho y diez nadadores por calle. “Pero en su caso, buscan las características especiales de Son Hugo por las corcheras que evitan el oleaje entre calle y calle, los poyetes de salida que sólo posee esa piscina, la mayor profundidad de la pileta, la capacidad de los vestuarios o la zona de calentamiento”, aclara.

Con 11.000 usuarios, el desgaste de las piscinas también resulta muy elevado. “La limpieza es fundamental”, subraya Gilet. “Las instalaciones se limpian varias veces al día. Hemos puesto este servicio en manos de una contrata. Ahora este capítulo es responsabilidad de una empresa, lo que nos ha permitido ahorrar un millón de euros anuales. Pero no hay queja por ahora en ese sentido”. Otro capítulo son los arreglos que hay que llevar a cabo de forma continuada. “La instalación más antigua es el Germans Escalas”, indica Gilet. “Se inauguró en tiempos de Ramón Aguiló. No obstante, se encuentra en buen estado. Acabamos de cambiar la iluminación del vestuario y necesitaría, por su antigüedad, repasar algunas instalaciones”, admite. “Pero la más sufrida es Son Hugo, necesitaría una intervención en los vestuarios e instalar allí nuevas taquillas. Allí sí que lamentamos no tener más dinero para invertir”, comenta el concejal, que la semana pasada, precisamente, visitó las obras de mejora del Rudy Fernández, que afectaron a los vestuarios y a la climatización. (Diariodemallorca)

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