Sports de ca Nostra

Nostalgia de magnate ruso;Club Voleibol Vigo.-Ushuaïa Ibiza Voley

El Club Voleibol Vigo sabe mejor que nadie que la crisis no respeta ni a los clásicos. No quedan lejos los tiempos en que la entidad que más temporadas acumula en la élite española competía en Europa. Eso fue hace más de diez años, cuando la láctea Larsa apoyaba a un club en el que ahora sus efectivos juegan por amor al arte.

Vigo preside una imponente ría en la que el Atlántico regala diariamente a la ciudad tesoros en forma de pescados y mariscos. Vigo es un lugar en el que el fútbol se ve de color celeste y donde no hay peor enemigo que quien se atreva a poner un pie en su suelo vestido con la camiseta del Deportivo. Además del Celta, Vigo esconde en su amasijo de empinadas rúas un gran tejido de clubes que se dedican a disciplinas más anónimas. Pese a la crisis, la tradición polideportiva de la urbe más poblada de la terra galega pervive gracias a entidades como el Club Voleibol Vigo.

El Ushuaïa Ibiza Voley visita hoy la casa del conjunto más añejo de la Superliga. Salvo dos descensos (bajó en 2007 y 2009), la élite del voleibol español no se puede entender sin la presencia del club al que le lleva dedicados 40 años de su vida Guillermo Touza Rodríguez, un presidente que ha tenido que sudar tinta últimamente para evitar que desaparezca de Vigo un deporte al que siempre se jugó frente a las Islas Cíes.

Este verano se esfumaron los sponsors. Con esfuerzo se pudo cerrar un presupuesto de 130.000 euros, el más bajo de la categoría (el C.V. Eivissa cuenta con una partida de gastos de 180.000 para su primer equipo). «Los números cuadraron porque todo el mundo aceptó no cobrar ni un céntimo. Solo pagamos 300 euros a dos jugadores y el entrenador [Eduardo Sánchez, un hombre que lleva 16 años en la casa] también recibe algo simbólico» añade el presidente. Para Touza, «lo único que puede salvar al vóley en España es la cantera»

¿Significa eso que el Ushuaïa ha llegado a la cima en el peor de los momentos? «Eivissa tiene mucho que decir y lo está demostrando. Tengo ganas de conocer a su gente. Intuyo que han hecho las cosas bien, subiendo desde abajo con paciencia. Ellos, al menos, tienen la suerte de encontrar patrocinadores…», prosigue Touza.

Menos de tres kilómetros separan al pabellón de Coia del Barrio do Cura. La suerte del segundo lugar, una zona degradada cercana al casco viejo, provocó hace unos años que en la casa del Club Voleibol Vigo dejase de entrar capital privado. El ruso de origen estonio Valery Karpin, futbolista que militó en Real Sociedad, Valencia y Celta, sintió la necesidad de lanzarse al ruedo de los negocios cuando vio que su tiempo como jugador tocaba a su fin.

Con su empresa Valery Karpin & Asociados Inmobiliarios (en la que también participaba el exmadridista Míchel Salgado) completó varios proyectos en la ciudad. Paralelamente, entendió que no había nada mejor que convertirse en un fuerte sponsor de los clubes vigueses para ganarse el favor de los políticos locales de cara a su gran ambición: derribar las actuales edificaciones del Barrio do Cura y levantar una urbanización de lujo. Entre 2004 y 2006, el club se rebautizó comercialmente con el nombre y el apellido del fino centrocampista que tantas tardes de gloria diera a Balaídos en sociedad con El Zar Alexander Mostovoi.

«Nuestra época dorada fueron los 90, con la láctea Larsa patrocinándonos, pero tenemos que estar muy agradecidos a Karpin. Ponía unos 80.000 euros anuales. Aquí tenemos empresas potentes como Pescanova que no aportan un duro. Él apoyó también al rugby, al ciclismo y a los paralímpicos» explica Touza, nostálgico de un magnate ruso que, según comenta, poco tenía que ver con «la imagen chulesca que se le atribuía como futbolista».

Más que un patrocinador
Karpin se involucró mucho, aparecía con asiduidad en el polideportivo y «más de una vez se cabreó con el árbitro tras alguna derrota», recuerda un presidente que ahora debe vivir de los «100.000 euros pactados con Ayuntamiento, Diputación y Xunta». Al revés que al Ushuaïa, al Vigo sí que le llegan los dineros públicos «en plazos razonables». Touza no se olvida del Barrio do Cura. El proyecto de reforma sigue varado a falta del ok del Consistorio, parálisis que hizo perder paciencia y euros a un Karpin que retiró el patrocinio del club hace un lustro. Desde 2008, el rubio vive en Moscú, donde ha ejercido como director deportivo y entrenador (cargo que ocupa actualmente tras el cese de Unai Emery) del Spartak.

Sin él, a este Estudiantes del voleibol (como los del Ramiro de Maeztu, pese a su gran cantera y a sus décadas en la élite, carece apenas de palmarés) no le queda más remedio que supervivir. El Ushuaïa buscará cerrar la primera vuelta por todo lo alto en Coia. Será la ilusión de un joven en crecimiento contra un anciano que se resiste a morir. (Diariodeibiza)

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