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EL SECRETO DEL ÉXITO: CÓMO TRANSFORMAR UN GRUPO EN UN EQUIPO

Humildad, generosidad, compromiso y entusiasmo, son las palabras claves para trabajar en equipo. Además de un objetivo en común, ayudar a los demás cuando estás bien y dejarte ayudar cuando no lo estás, comprometerte incluso cuando las cosas no son tan divertidas y contagiar con tu entusiasmo a los demás hacen que un grupo se convierte en un equipo.

Humildad
Los integrantes de un equipo necesitan humildad y generosidad. Cuando uno de ellos no está bien, debe ser humilde para reconocerlo y dejarse ayudar. Y, entre los jugadores altamente competitivos, eso no es nada fácil ya que su ego les hace pensar que son infalibles.
 
Son numerosos los jugadores que llegan a la Fundación y vienen de equipos en los que eran auténticos líderes. Sin embargo, cuando llegan aquí, se encuentran que son uno más y ya no destacan tanto. Cuando el entrenador le corrige, suelen saltar las chispas porque no está acostumbrado a que le digan lo que hace mal. Su actitud detecta una falta de humildad que no le permite aceptar sus fallos y esta situación es terrible porque empieza a pensar que no confían en él, que no valoran su calidad, que el entrenador le tiene manía.
 
Si no se detecta a tiempo, el jugador puede no adaptarse a esta nueva situación. Pero si es capaz de darse cuenta que todo lo que le dicen es para su bien y para que pueda seguir mejorando, entonces se produce en ese jugador un cambio de actitud y su mejora será increíble y el equipo empezará a notar que hay una persona más que se une al grupo para tirar en la misma dirección. Decimos que es un jugador que suma en lugar de restar.
 
Es fácil detectarlo: muchas veces cuando fallan, gritan de forma desproporcionada, o levantan los brazos como quejándose de que no le sale o se disculpan con el árbitro, el tiempo, el viento o lo que se le ocurra inventar.
 
No busques ninguna excusa para ocultar tus fallos, reconócelos y esfuérzate por corregirlos: se humilde y triunfarás. Déjate ayudar cuando realmente lo necesites y ayuda siempre cuando sea la situación contraria.
 
 
Generosidad
Paralelamente, los jugadores que en ese momento estén mejor, deben ser generosos y ayudar a los demás pensando en el interés del equipo.
 
Esto es lo que llamamos tirar del carro. ¿Eres de los que empujan o de los que se dejan llevar? ¿Tienes iniciativa para impulsar al equipo hacia arriba o te lo tienen que recordar? ¿Lucho solo cuando tengo el balón o siempre, en cualquier situación? ¿Lo doy todo en cada entrenamiento o solo cuando el entrenador está presente? ¿Soy consciente de que el equipo me necesita totalmente entregado? ¿Arrastro o me arrastran?
 
El integrante más débil determina la fuerza del equipo. Por eso, el rival siempre busca tu punto débil porque a través de éste, puede conseguir romper al equipo. Y si el rival no detecta el punto débil, irá atacando en diferentes puntos, rebotará en los fuertes pero acabará encontrando el débil y por ahí meterá los goles.
 
Siempre me han gustado aquellos jugadores que destacan por sus cualidades pero que cuando hay que remangarse, lo hacen sin dudarlo. Quiero decir que muchas veces, en lugar de buscar su lucimiento personal, lo que hacen es reforzar los puntos débiles del equipo realizando tareas que muchas veces no les corresponden porque tienen muy claro que el objetivo del equipo esta por encima de los objetivos personales. Un delantero que baja a defender porque les han cogido en un contraataque, un defensa que sube al ataque a pesar de estar agotado por tratarse del minuto 89 del partido, un portero que sigue animando a su equipo desde el primer minuto hasta el último.
 
Para mantener el equilibrio del equipo se necesitan objetivos comunes. Hay que hacerles ver a los jugadores que los objetivos individuales se consiguen buscando y trabajando los comunes. Michael Jordan lo decía con estas palabras: cuando un equipo gana , las carreras de estos jugadores se potencian todas. Cuando pierde, aunque un jugador destaque, no llega muy lejos, porque viene de un equipo perdedor.
 
 
Compromiso
 
 
Cuando las cosas se tuercen en un partido, los que no están comprometidos buscan la culpa fuera, aflojan la marcha, dejan de creer en los objetivos comunes y se refugian en los individuales y no dan el ciento por ciento de su capacidad.
 
La falta de compromiso es un aspecto muy peligroso en un equipo y cuando se produce hemos de buscar las causas cuanto antes. Es misión importante del entrenador crear este espíritu de equipo que les una a todos, a pesar de las diferencias que se pueden detectar dentro del grupo. Esa unidad es la que les anima a jugar siempre de forma comprometida, con una fuerza que convierte al equipo en algo difícil de parar.
 
En el verdadero trabajo en equipo siempre se genera una especie de orgullo por pertenecer a él, no por el rol que uno tiene, sino por ser parte de ese equipo en particular. Ese sentimiento de pertenencia da una fuerza imparable. El espíritu de equipo ayuda a superar las diferencias dentro del grupo consiguiendo un efecto de unidad que da mucha fuerza y cohesión al equipo.
 
Entusiasmo
 
El espíritu de equipo hace que la relación entre sus miembros se transforme en algo mucho más que compañerismo. Un grupo es un conjunto de individuos, mientras que un equipo es algo mucho mayor ya que esos individuos luchan por conseguir, unidos, unos objetivos comunes.
 
Un equipo ganador se distingue por esa actitud de seguridad, entusiasmo, confianza y alegría que comparten todos los integrantes. Ese entusiasmo es además contagioso. El entrenador debe ser el primero en contagiar entusiasmo ya que a él no lo juzgan por lo que sabe sino por lo que hacen los jugadores. Y el ejemplo personal en básico.
 
Con entusiasmo, todo es posible, sin él, nada es posible. Porque el entusiasmo tiene su parte negativa: en cuanto hay un jugador desganado, eso se contagia.
Tan importante es mantener el entusiasmo en el equipo que siempre hemos de estar pendiente para conseguir mantenerlo.
 
Trabajando estos valores de equipo conseguiremos metas muy altas que jamás habíamos pensado que podríamos alcanzar. No hay nada imposible cuando un equipo está muy unido y lucha con humildad, generosidad, compromiso y entusiasmo por alcanzar aquello que siempre hemos soñado.

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