Sports de ca Nostra

El factor humano

Al principio fue la nada. Después, los clubes de fútbol. “Sociedades fundadas por grupos de personas con intereses comunes”, según indican los que limpian, fijan y dan esplendor. Personas, aficionados al fin y al cabo, que se vestían de corto para alegrar sus domingos. Aficionados también eran los primarios directivos, así como los trabajadores que defendían el nombre de su club. Porque al principio todo esto no era más que un hobby, un divertimento o afición. Más pasional que coleccionar sellos o criar pavos reales, pero afición al fin y al cabo. Y en ese principio, el fútbol era de ellos. Era nuestro.

 

Estadios semivacíos y desangelados, horarios irrazonables, futbolistas más comprometidos con el color de sus billetes que el de sus camisetas y dirigentes alejados de la realidad. Estamos en el año 2012 y el aficionado se ha convertido en un cliente con más obligaciones que derechos. Lo que en su fundación eran clubes ahora se llaman sociedades anónimas, empresas con accionistas que hacen y deshacen a su antojo. Para eso son los dueños.

En el Mallorca se da esa situación, pero no es el único club. Ojalá lo fuese, por el mismo motivo que es más fácil limpiar un estanque que el océano entero. En realidad todo el fútbol, especialmente el español, sucumbe a voluntades accionariales. ¿Qué más dará el cuidado al hincha? El cliente siempre tiene la razón, pero, al menos en el fútbol, casi nunca se le escucha.

Trasladémonos al verano pasado. El Mallorca hace pública su campaña de socios. Precios alejados de una realidad social que obliga a muchos a subrayar prioridades. El fútbol, divertimento del pueblo, convertido en un lujo. Muchas voces críticas y pocas ganas de escuchar. El resultado era previsible: Descenso del número de abonados, escasa asistencia a los partidos y un fuerte desapego por parte de una afición que pocas veces se ha sentido partícipe. El precio de los abonos no es la única causa de esta situación, pero es una importante.

El factor humano se ha eliminado con el tiempo de la ecuación y ahora las cuentas no salen.

Los horarios de los partidos, otra de las causas, buscan acercar a la gente a sus salas de estar alejándolas si hace falta de los estadios. Los clubes tratan de lidiar con un problema que han generado ellos mismos otorgando plenos poderes a las televisiones a cambio de ceros. Con lo que no cuentan los gerifaltes mediáticos es que es más atractivo un partido regular con un gran ambiente que uno bueno en un estadio vacío. Comparen si no un partido de la Bundesliga con uno del Calcio. El caramelo puede estar igual de bueno pero es el envoltorio el que lo hace atractivo. El factor humano decanta la balanza.

Aficionado ante todo, antes, ahora y siempre, no me gusta tener que criticar a mi propio club, porque aspiro a que sea ejemplar. La problemática del precio de los abonos ha encontrado promesas de solución. Jaume Cladera en varias ocasiones ha declarado que la temporada que viene sufrirán una rebaja drástica. Celebro que alguien se haya dado cuenta a la vez que espero que la decisión no haya llegado demasiado tarde. (T.M.)

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