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Liga Nacional Juvenil; 3-2. El Sant Jordi gana con rabia

El Sant Jordi juvenil consiguió ayer su primera victoria de la temporada gracias al inmenso trabajo que hizo todo el equipo, a su concentración y también a su carácter, pero especialmente porque los jugadores, encabezados por un Touré que sacó a relucir todo su coraje, sacaron toda su casta y rabia para superar las adversidades que una vez más tuvieron que superar.

Fue otra vez un partido muy difícil para los ibicencos, que siempre fueron a remolque porque siguen teniendo problemas en defensa, pero ayer el factor suerte estuvo repartido por primera vez en esta Liga, como había pedido el técnico Juanjo Cruz en la previa del encuentro.

Desde los primeros compases se vio que el Sant Jordi, con el viento a favor, quería volver a jugar al fútbol desde atrás y por las bandas, mientras que el Espanya dejó claro que venía a aprovechar la rapidez de sus contragolpes. «No hemos venido de excursión a Eivissa», les dijo el entrenador mallorquín Vicente Caimari a sus futbolistas antes de saltar al terreno de juego y desde luego que no se pasearon y en el minuto 25 Bermúdez dio el primer aviso y ocho minutos más tarde adelantó a su equipo en el marcador. Era el segundo aviso y el primer mazazo.

El Sant Jordi no se achicó y en el minuto 39 Touré resolvió dentro del área para establecer el primer empate, pero la alegría duró poco porque solo un minuto después el meta Miguel derrumbó a un jugador de Llucmajor. El colegiado pitó penalti y Vaquer estableció el 1-2.

El partido estaba loco y el balón no era de nadie, pero de nuevo apareció Touré para conseguir el segundo empate (2-2) que celebró con cara de pocos amigos por la rabia que le recorría todo el cuerpo al ver lo mucho que le cuesta a su equipo afrontar un partido tranquilo.

Con el empate a dos goles se llegó al descanso y la segunda parte empezó igual que acabó la primera, ya que en el minuto 49 el zurdo Manu ponía 3-2 en el marcador tras un inicio demoledor.

El gol, en vez de templar los nervios, sacó a relucir las inseguridades defensivas locales y el Espanya, con el viento a favor, se fue arriba a buscar el empate, lo que facilitó las llegadas del Sant Jordi, que pudo sentenciar en los minutos 65, 66, 76 y 78 con remates de Touré y Aitor, pero perdonaron ante Andreu y ya se sabe que el que perdona sufre. Así fue.

Los mallorquines lo intentaron con jugadas individuales, saques de falta o córners, pero la defensa achicó todos los balones que rondaron por su área y el meta Miguel hizo dos paradones que impidieron el empate.

Al final, el Sant Jordi saboreó la primera victoria de la temporada con todo merecimiento, pero también con la impresión de que este equipo tiene que hacer muchas más cosas que otros para conseguir la victoria. Ayer se dejó el alma y saboreó tres puntos que compensan tanto esfuerzo.
Diario de Ibiza
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